Activistas y observadores alertan sobre los severos trabajos de maquinaria pesada.
El avance de las obras de infraestructura vial y la consecuente revalorización del suelo en la zona hotelera de Cancún, está detonado la actividad en uno de los terrenos urbanísticos más controvertidos del municipio de Benito Juárez, se trata del Lote 3, Manzana 61, en Punta Nizuc, donde se presume se proyecta la construcción del complejo de lujo The Ritz-Carlton, Cancún, Punta Nizuc.
Vecinos, activistas y observadores de la zona han alertado sobre los severos trabajos de maquinaria pesada que arrasaron prácticamente con la totalidad de la vegetación nativa en el sitio.
De acuerdo con las normativas ambientales y los esquemas de autorización urbanística locales y federales, ningún permiso de obra en este tipo de ecosistemas autoriza el desmonte al 100%; por el contrario, los proyectos están obligados a mantener, respetar y conservar porcentajes específicos de vegetación original y áreas verdes dentro del polígono autorizado.
Además de la pérdida total de la flora local en el terreno, defensores del entorno señalan que existe una alta probabilidad de que los trabajos de nivelación y delimitación se están extendiendo más allá de las fronteras legales del propio predio.
La falta de presencia o inspección continua por parte de autoridades y de dependencias ambientales ha permitido que los desarrolladores operen con escasa fiscalización sobre el terreno.
Por tal motivo, diversos sectores hacen un llamado urgente a las autoridades municipales y federales como la Procuraduría de Protección al Ambiente (Profepa) para que intervengan de manera inmediata, verifiquen las licencias de construcción y constante en campo si la obra está respetando la delimitación física de las coordenadas del lote y las condicionantes de conservación ambiental.
Cabe señalar que este predio guarda una particularidad jurídica decisiva: quedó excluido del polígono oficial del Área de Protección de Flora y Fauna Manglares de Nichupté tras el juicio de amparo 536/2008, dictado poco después del decreto de protección federal de dicho ecosistema en 2008.
Aunque la propia autoridad federal de medio ambiente reconoció posteriormente en el Diario Oficial de la Federación (DOF) que el inmueble no formaba parte de la subzonificación del ANP debido a este mandato judicial, la obra no queda exenta del cumplimiento de la legislación ambiental general ni de los reglamentos de construcción municipales.
El terreno —que en el pasado estuvo vinculado a la polémica del fallido proyecto Península Cancún y a la negativa de impacto ambiental emitida por Semarnat en 2009— alberga hoy la construcción de este nuevo desarrollo de alta densidad.
Fuente: sipse








