La crisis de Inmigración ya no será bronca de EU, será bronca de México

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Para Estados Unidos toda la enorme crisis migratoria en la frontera se resume en una sola oración.

Si esta situación no se arregla, Joe Biden no podrá reelegirse.

El problema es que cuando el presidente de Estados Unidos resuelva su problema, México se quedará con miles de ciudadanos de 61 países confundidos, enojados y preguntando quién les va a dar el trabajo, y quien ahora les dará los cuidados de salud, la seguridad social y la posibilidad de salir algún día de la pobreza.

Sin que nos ofendamos, la realidad es que toda esta gente no caminó por meses, y arriesgó su vida cruzando países y peligros para ahora quedarse a vivir en México. Si el pasado es prólogo, seguramente nuestro gobierno los va a ignorar, y los va a dejar en la calle y a su suerte, como ya hizo con los miles que Estados Unidos rechazó antes y que ahora pululan por las calles de toda la república mexicana.

El paquete de reformas que el Senado de Estados Unidos someterá a voto este próximo miércoles implementará estrictos límites a lo largo de la frontera sur de EE. UU. y por primera vez restringirá severamente el conceder asilo a quien lo solicite en la frontera.

Este será el mayor cambio en los protocolos de asilo en décadas.

Es un nuevo conjunto de iniciativas de ley que cambiarán drásticamente las leyes de inmigración por primera vez desde 1986.

Algunas minucias y detalles tardarán tiempo en implementarse como, por ejemplo, contratar a nuevos miles de agentes de inmigración y guardias fronterizos.

Pero las partes más sustanciales de estos cambios quedarían ya en operación de inmediato. Esto significa que Estados Unidos empezaría muy pronto a rechazar a miles de peticionantes de asilo y toda esa gente tendrá que quedarse en México, porque Estados Unidos no las va a regresar a sus países de origen. China por ejemplo ni siquiera está dispuesta a aceptarlos de regreso.

Estos son los cambios más importantes incluidos en el proyecto de ley:

  • Habrá nueva autoridad de emergencia para restringir los cruces fronterizos. Si el promedio diario de encuentros de migrantes llega a 4.000 en el lapso de una semana, eso será suficiente para darle al Departamento de Seguridad Nacional, que está encargado de la aplicación de las leyes de inmigración, el prohibir que los inmigrantes soliciten asilo si cruzaron la frontera ilegalmente.

Si los cruces de migrantes aumentan por encima de 5.000 en promedio por día en una semana determinada, el gobierno cerrará todo acceso en la frontera a los peticionarios de asilo. Si los encuentros llegan a 8.500 en un día, el cierre de tráfico fronterizo de migrantes será cerrado.

Pero, y esto es muy importante, el congreso le está poniendo límites al gobierno federal sobre cuánto tiempo podrá limitar ese tráfico de peticionantes de asilo.

En el primer año, el gobierno puede utilizarlo durante 270 días, en el segundo solo por 225 días y 180 días en el tercero. Esa autoridad cesará después de tres años.

  • Los cambios modificarán el proceso de asilo a solo 1.400 solicitudes de asilo en los puertos de entrada cuando se active la autoridad de emergencia.
  • Las nuevas leyes de asilo elevarán los requisitos para pasar la evaluación inicial de asilo, lo que hará potencialmente más difícil que los solicitantes la pasen.
  • Para compensar lo anterior el plazo de procesamiento de asilo cambiará para no tardar años en resolverse como hoy. La ley garantizará que cada caso sea resuelto en seis meses o menos.
  • Los Servicios de Inmigración y Ciudadanía de EE. UU. serán quienes decidan cada una de las solicitudes de asilo. Esto eliminará la necesidad de que los casos sean resueltos por las cortes de inmigración. Habrá una excepción importante; este proceso no se aplicará a los niños migrantes no acompañados.
  • Las nuevas leyes preservarán la autoridad del presidente para designar libertad condicional humanitaria caso por caso. Esa es la autoridad que el presidente Joe Biden ya utilizó para admitir a Estados Unidos las peticiones de asilo de ucranianos, afganos, cubanos, venezolanos y haitianos, entre otras poblaciones.
  • En general Estados Unidos hará cambios importantes que limitan el uso de la libertad condicional en las fronteras terrestres. Con estas nuevas leyes terminará lo que aquí llaman «Catch and release» – que es la acción de primero detener a los inmigrantes, para después ponerlos en libertad dentro de Estados Unidos con un citatorio a cumplir en 3- 5 hasta 10 años a partir de la fecha en que se emita. Esto último se debe a que las cortes de inmigración tienen rezagos de más de tres millones de casos.
  • Habrá nuevas autorizaciones de empleo para 250.000 visas adicionales para familias y estas se aplicarán a inmigrantes que el país necesite por motivos de empleo.

Estados Unidos rehúsa renunciar a conceder asilo y como todos los países civilizados está dispuesto a abrirle las puertas a los ciudadanos del mundo cuyas vidas, o libertades estén en peligro. Pero el abuso de este privilegio que es lo que vimos en el último año, hicieron necesarios estos cambios. La situación ha sido tan crítica y caótica que el Instituto de Políticas Migratorias en Washington DC- “Migration Policy Institute” dio a conocer que las acciones ejecutivas sobre inmigración que el presidente Joe Biden ha emitido en tres años. Van 535 hasta hoy.

El expresidente Donald Trump emitió 472 y eso llevó a las detenciones masivas, y a la separación de familias. Los dos presidentes han enfrentado hordas de migrantes y ambos han tenido que hacerlo usando fuerza física. Los cambios que ofrecen los senadores son para que la gente del mundo entero escuche y entienda que las puertas de Estados Unidos se están cerrando, y que por lo tanto, necesitan renunciar a venir.

Todo eso fue necesario porque los guardias fronterizos tuvieron ya más de 6,3 millones de encuentros con migrantes en los últimos tres años. Joe Biden anunció el primer día de su presidencia, que su gobierno sería muy distinto al de Trump y en él se respetaría el derecho al asilo. Las consecuencias son las que hemos visto. El remedio es lo que los senadores proponen.

Por último, saque usted cuentas; si hubo 6.3 millones de encuentros con la patrulla fronteriza y solo fueron admitidos más de 2,4 millones, en dónde quedó el resto. Si, obviamente fueron regresados a México, pero ¿en dónde quedaron en México?

Lo que ofrecen los senadores tendrá que ser procesado y aprobado por las dos cámaras del congreso, pero en la de representantes se niegan a aceptar todo lo que usted acaba de leer. Obviamente y debido a que la presidencia está en juego, toda la negociación ahora es política. Donald Trump ya convenció a los republicanos de la cámara baja de no aceptar esta propuesta de ley para que la crisis de inmigración le cueste la reelección a Biden.

Los congresistas republicanos aprobaron en mayo del año pasado una propuesta de ley migratoria que básicamente rehabilita todas las medidas impuestas durante la presidencia de Trump, incluida la de “Remain in Mexico” – Permanezca en México.

Así, en resumen. No importa qué ocurra con el jaloneo político en Washington, México está forzado por las circunstancias a aceptar a toda la gente que Estados Unidos rechace. Y eso México va a tener que resolverlo… sin que Estados Unidos esté abiertamente dispuesto a pagar por el favor. No, permítanme corregir lo que acabo de decir.

Sin que Joe Biden está ofreciendo nada a cambio por el enorme favor que los mexicanos le estamos haciendo al resolverle la crisis que de otra manera seguro le costaría la reelección.

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