Especialistas señalan que las agresiones verbales y físicas no deben ser normalizadas. La capacitación de toda la comunidad escolar ayuda a transformar los entornos de riesgo.
El acoso en los espacios educativos se mantiene como una problemática constante debido a la falta de herramientas en las instituciones y en las familias para reaccionar oportunamente. La ausencia de empatía y la tendencia a minimizar conductas agresivas impiden frenar este tipo de situaciones en las aulas.
En entrevista con El Heraldo Radio, la doctora Gloria Herrera, doctora en neuropsicología y educación por la Universidad Panamericana, analizó las deficiencias en las estrategias actuales y la urgencia de involucrar a toda la comunidad escolar.
«Nos faltan muchísimas herramientas en la escuela, en las familias, sobre todo esta empatía de ver qué es lo que está pasando con el otro, no minimizando cada una de estas conductas. Hacer daño no es normal», sostuvo la especialista.

Factores de riesgo y normalización de la violencia
De acuerdo con la experta, las conductas agresivas suelen adaptarse al entorno en el que se desarrollan los jóvenes. Esto provoca que las dinámicas de violencia no siempre sean perceptibles dentro del hogar, por lo que la responsabilidad de detección recae de forma directa en las autoridades escolares.
«La conducta es una cuestión adaptativa. Muchas veces puede suceder que los papás ni cuenta se dan de que su hijo es un agresor. Si en las familias no se dan cuenta, la escuela tiene que darse cuenta porque es donde realmente está sucediendo», explicó la doctora.
Asimismo, la académica refirió que en ciertos entornos educativos existen contextos de riesgo donde se justifican o minimizan agresiones amparadas en costumbres o ritos de integración.
«Hay que ver este contexto de riesgo, porque a lo mejor eso siempre lo hacían y se minimizaba. ¿Cuándo te pones en alerta? Cuando pasan estas cosas», señaló la integrante de la Universidad Panamericana.

Urgen programas estructurados para erradicar la violencia en las aulas
Ante el inicio de las actividades académicas, la especialista enfatizó que las pláticas informativas o los carteles resultan insuficientes para erradicar el problema. En su lugar, planteó la adopción de esquemas formales de capacitación que involucren a personal administrativo, docentes, alumnos y padres de familia.
«No necesitamos charlas, no necesitamos pósters, no necesitamos comunicados; debe de haber programas. Las escuelas deben de adoptar programas de prevención en los cuales toda la comunidad se responsabilice. Necesitamos programas porque todos debemos estar con el conocimiento de cómo frenar y transformar, porque hay que recordar que son cerebros en formación», concluyó la doctora Gloria Herrera en El Heraldo Radio.
Fuente: Heraldo de México








