Zonas de Estados Unidos, como Pensilvania, reportan aumento en casos de sarampión congénito, principalmente entre comunidades con bajo índice de vacunación.
Ciudad de México.- El sarampión, una enfermedad que muchos países consideraban controlada, está volviendo a poner en riesgo a las embarazadas y a sus bebés.
Médicos e investigadores advierten que está reapareciendo el sarampión congénito: una forma poco frecuente pero potencialmente mortal en la que el virus puede transmitirse de la madre al feto durante el embarazo, como advierte el artículo Sarampión congénito: una consecuencia rara pero potencialmente mortal del mayor brote de sarampión en Canadá, disponible en la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos.
No se trata de un nuevo tipo de virus, sino de una presentación clínica poco común del mismo sarampión. “La diferencia está en el momento y la vía de exposición: cuando el bebé adquiere la infección dentro del útero o en las primeras horas o días de vida, puede desarrollar lo que la literatura médica denomina sarampión congénito”, explica el artículo firmado por investigadores de Canadá y Reino Unido.
Las señales que prendieron la alerta en EU

Según publica The Atlantic, en el estado de Pensilvania, al menos 1,398 personas se han infectado de sarampión este año, citando estimaciones del departamento de salud estatal, pero, de acuerdo con la publicación, expertos advierten que la cifra real de infecciones probablemente sea mucho mayor.
La comunidad amish, que tiene tasas de vacunación considerablemente más bajas que el resto de los habitantes de Pensilvania, ha sido de las más afectadas.
“En cada casa a la que voy, o mi paciente embarazada lo tiene, o su esposo lo tiene y ella va a contagiarse, o algún familiar lo tiene”, dijo a la publicación Roberta Devers, partera de partos en casa del condado de Lancaster.
El sarampión es especialmente peligroso durante el embarazo, ya que puede provocar bajo peso al nacer, trabajo de parto prematuro y aborto espontáneo. Una de las pacientes de Devers perdió recientemente su embarazo a las 17 semanas mientras combatía una infección por sarampión.
Los reportes históricos de la Academia Estadounidense de Pediatría sugieren que aproximadamente una cuarta parte de los niños nacidos de madres enfermas de sarampión en los días previos al parto probablemente adquirirá la enfermedad.
Y aunque todavía no hay datos públicos sobre la tasa actual de sarampión adquirido dentro del útero, conocido como sarampión congénito, los profesionales de salud que trabajan en Pensilvania afirman que está en aumento, quizá a una escala no vista en décadas, si es que alguna vez se había registrado, de acuerdo con The Atlantic.
Antes de que la vacuna contra el sarampión fuera autorizada en el año 1963, un estimado del 95% de los estadounidenses contrajo la enfermedad en la infancia, por lo que llegaban a sus años reproductivos con inmunidad. Pero las personas en edad fértil hoy han vivido tasas históricamente bajas de sarampión.
“Eso significa que varios adultos no vacunados, incluidas embarazadas, nunca tuvieron sarampión en la niñez y, por lo tanto, no son inmunes. Ahora se están infectando durante grandes brotes. Cerca de dos tercios de los casos reportados en Pensilvania este año corresponden a adultos de entre 18 y 49 años, algunos de los cuales parecen estar transmitiendo la enfermedad durante el parto”, señala la publicación.
La preocupación no es exclusiva de Estados Unidos, un artículo publicado en 2025 en el Journal of the Association of Medical Microbiology and Infectious Disease Canada documentó la reaparición del sarampión congénito durante el mayor brote de sarampión en Canadá desde la eliminación de la enfermedad en 1998.
Hasta el 25 de agosto de 2025, el país había reportado más de 4,700 casos; en Ontario, 51 personas embarazadas contrajeron sarampión y se confirmaron nueve casos de sarampión congénito, incluida una muerte neonatal.
Los autores señalaron que casi uno de cada cinco recién nacidos de madres con sarampión en ese brote desarrolló la forma congénita. Para los investigadores, el hallazgo representa una señal de alerta sobre las oportunidades perdidas de revisar el estado de inmunización antes del embarazo.
¿Qué es el sarampión congénito?

Los expertos consideran que un recién nacido tiene sarampión congénito cuando presenta evidencia clínica o de laboratorio de la infección dentro de los primeros 10 días de vida, tras haber estado expuesto al virus dentro del útero. Esta definición lo distingue del sarampión neonatal, que ocurre cuando el contagio sucede después del nacimiento por vía respiratoria.
El riesgo de transmisión vertical es mayor en el pico de viremia materna, que suele coincidir con la aparición del sarpullido en la madre. Por ello, las infecciones maternas cercanas al parto representan el escenario de mayor preocupación clínica.
Según una revisión publicada en la revista de la Asociación Médica Canadiense en 2025, la enfermedad suele manifestarse dentro de los primeros 10 días de vida y puede cursar con fiebre, erupción cutánea, hepatitis y neumonía. Sus complicaciones pueden incluir encefalitis, panencefalitis esclerosante subaguda y muerte.
Durante el embarazo no solo afecta al feto. Una revisión de 2025 en The New England Journal of Medicine señala que la infección materna puede asociarse con pérdida fetal, retraso del crecimiento intrauterino y parto prematuro. El parto prematuro es la complicación fetal más frecuente reportada.
Además, la tasa de letalidad entre personas embarazadas con sarampión puede variar desde alrededor de 5% en zonas endémicas de Asia y África subsahariana hasta 20% o 30% en poblaciones vulnerables, como comunidades refugiadas.
Fuente: sinembargo








