Relevo generacional anunciado

El deporte está en un momento de transición, donde las grandes estrellas del siglo XXI están comenzando a ceder el paso a una nueva generación de talentos

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Actualmente, el mundo deportivo se encuentra en un momento de transición, donde las grandes estrellas del siglo XXI están comenzando a ceder el paso a una nueva generación de talentos.

Sin embargo, aunque las huellas dejadas por gigantes, como LeBron James, Lionel Messi o Novak Djokovic, entre otros, parecen difíciles de igualar, la realidad es que su impacto trasciende en el tiempo y se manifiesta, sorprendentemente, en las jóvenes promesas que crecieron admirándolos.

Aunque cueste trabajo imaginar el futbol sin Cristiano Ronaldo y Lionel Messi, el baloncesto sin LeBron James y Stephen Curry o, incluso, el tenis sin Rafael Nadal y Novak Djokovic, el relevo de talento no sólo parece inevitable, sino también incuestionable. 

Por otro lado, aunque algunos dudan de que los jóvenes estén a la altura del reto, muchos de ellos ya han demostrado el talento necesario para heredar la batuta competitiva que estas leyendas del deporte han cuidado durante décadas.

Tomemos, por ejemplo, el relevo generacional que se ha visto en el tenis, con Carlos Alcaraz. 

Tras perder la final de Wimbledon del año pasado contra el joven español de 21 años, Novak Djokovic afirmó que “Alcaraz tiene lo mejor de Federer, Nadal y de mí”. La frase no sólo es contundente, sino que también demuestra la lógica progresiva del deporte. 

De la misma forma en que Alcaraz engendra las óptuimas facetas de los grandes del tenis, varios deportistas en distintas disciplinas (como, por ejemplo, Anthony Edwards en el baloncesto o Jude Bellingham en el futbol) han sabido integrar las mejores habilidades de sus ídolos.

Más allá de poner la barra competitiva en nuevas alturas, las leyendas del deporte se han vuelto una referencia inconfundible en el juego de las jóvenes promesas. La velocidad y el regate de Mbappé, por ejemplo, recuerda a la explosividad de Cristiano Ronaldo, mientras que la elegancia de Zidane se manifiesta en el juego de Bellingham y los regates de Phil Foden parecen fotocopiados del Messi más creativo. En el basquetbol, por otro lado, la flexibilidad de Anthony Edwards engendra al mejor Durant, mientras que su agresividad en la pintura recuerda al LeBron de viejos tiempos.

No es casualidad que una generación que creció con un acceso infinito de contenido deportivo en internet haya terminado por integrar, consciente o inconscientemente, las mejores habilidades de las leyendas del deporte. 

Que Messi y Ronaldo ya no jueguen en Europa, o que Lebron y Curry no jueguen los playoffs por primera vez en años no es mera obra del tiempo, sino un efecto de su alto rendimiento. Es decir, si podemos anunciar el relevo generacional definitivo en estos deportes es gracias a lo consumado por las leyendas que lo transformaron; sin ellos, no existirían los jugadores que actualmente demuestran el potencial suficiente como para heredar su lugar .  Afortunadamente, gracias al legado que dejan estas leyendas podemos vislumbrar un futuro deportivo aún más brillante que el pasado.

POR TOMÁS LUJAMBIO

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