Aunque el monitoreo de la salud es un hábito que deben mantener todas las personas, a partir de cierta edad es muy importante prestar mayor atención a ciertos aspectos del cuerpo.
Cumplir 50 años no significa que automáticamente deban realizarse todos los estudios médicos disponibles, pero sí es una etapa en la que la prevención cobra mayor importancia. Algunas enfermedades cardiovasculares, ciertos tipos de cáncer y la pérdida de masa ósea pueden avanzar durante años sin provocar síntomas evidentes.
Por ello, las revisiones periódicas permiten identificar factores de riesgo o alteraciones antes de que generen complicaciones. La frecuencia de cada estudio debe determinarse según antecedentes personales y familiares, sexo y estado general de salud.

¿Qué estudios son importantes después de los 50 años?
- Presión arterial y colesterol. La revisión de la presión y un perfil de lípidos sirven para estimar el riesgo cardiovascular. Estos controles son especialmente relevantes conforme aumenta la edad, debido a que hipertensión y colesterol elevado pueden permanecer sin síntomas.
- Tamizaje de cáncer colorrectal. Actualmente, la detección suele comenzar desde los 45 años en personas con riesgo promedio. Una de las opciones es la colonoscopia, que permite encontrar pólipos y retirarlos antes de que algunos evolucionen a cáncer. Si el estudio es normal, el intervalo hasta la siguiente revisión puede ser de varios años, aunque cambia si existen antecedentes familiares, pólipos previos u otros factores de riesgo.
- Mastografía. En las mujeres, la mastografía permite buscar alteraciones compatibles con cáncer de mama incluso antes de que puedan palparse. A los 50 años ya debería discutirse con el médico la periodicidad adecuada, especialmente si existen antecedentes familiares o personales.
- Densitometría ósea. Este estudio mide la densidad mineral de los huesos y ayuda a detectar osteopenia u osteoporosis. Generalmente se indica a edades más avanzadas, pero puede solicitarse antes en personas con fracturas previas, bajo peso, uso prolongado de ciertos medicamentos o antecedentes familiares.
- Revisión de la vista. Un examen oftalmológico puede identificar enfermedades como glaucoma o cataratas. El glaucoma merece especial atención porque puede ocasionar daño progresivo del nervio óptico sin síntomas evidentes durante sus primeras etapas.
- Evaluación auditiva. No necesariamente debe realizarse de rutina si no existen molestias, pero conviene solicitarla cuando aparecen dificultades para escuchar conversaciones, necesidad constante de subir el volumen o problemas para distinguir palabras.

También deben revisarse vacunas y salud mental
Después de los 50 años también es conveniente revisar el esquema de vacunación. En Estados Unidos, por ejemplo, se recomienda la vacuna contra el herpes zóster a partir de esta edad y existen indicaciones específicas para la vacunación contra neumococo.
En México, las vacunas indicadas pueden variar de acuerdo con la edad, condiciones de salud y esquema vigente de instituciones como la Secretaría de Salud, IMSS o ISSSTE, por lo que debe consultarse la Cartilla Nacional de Salud o al personal médico.
También es importante hablar con un profesional si aparecen cambios persistentes en el estado de ánimo, memoria o capacidad para realizar actividades cotidianas. No existe un estudio de rutina capaz de predecir una futura demencia, pero una evaluación médica puede determinar si los problemas de memoria requieren estudios adicionales.
Fuente: Heraldo de México








