Giro de guion en la nueva carrera lunar: Japón será el segundo país en pisar nuestro satélite, anuncia Biden

El presidente de EE.UU. ha anunciado un acuerdo de cooperación en Defensa con Tokio con la vista puesta en China y en su meteórico ascenso en el sector espacial

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Que China está ‘apretando’ en la carrera espacial a los, hasta ahora, todopoderosos EE.UU. no es un secreto. De hecho, el propio director de la NASA, Bill Nelson, aseguró que eran conscientes de que «China tiene un plan muy agresivo». «Creo que les gustaría aterrizar antes que nosotros, porque eso podría darles un golpe de relaciones públicas. Aunque no creo que lo logren», dijo el pasado mes de febrero. Y más allá de acelerar en la medida de lo posible su programa, Estados Unidos acaba de llevar a cabo un golpe de efecto imprevisto: en el regreso de los astronautas americanos a la Luna, previsto a partir de 2026, la tripulación no estará sola. Les acompañará un japonés, el primero de su país y de cualquier otro -si China finalmente no se adelanta- que pisa nuestro satélite.

La decisión, según ha explicado el propio presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, es reforzar la cooperación con el país nipón en el área de Defensa. El acuerdo es de tal magnitud que no se veía un esfuerzo igual desde el fin de la Guerra Fría, afirmó Biden durante una visita de Estado del primer ministro japonés Fumio Kishida. «Juntos, nuestros países están tomando medidas importantes para reforzar la cooperación en materia de defensa y seguridad -ha declarado-. Los lazos con Japón son inquebrantables».

Si bien el presidente norteamericano ha asegurado que «el primer astronauta no estadounidense en aterrizar en la Luna será japonés», no ha especificado en cuál de las misiones viajará (la primera que alunizará será Artemis 3, cuyo despegue está previsto para finales de 2026 después de algunos retrasos) ni se ha desvelado el nombre del astronauta que acompañará a la tripulación norteamericana. Lo que sí está claro es su intención de que Japón sea el segundo país en posar a una persona en nuestro satélite.

Que EE.UU. incluya a Japón en sus planes de la reconquista lunar no es casualidad: el país asiático, histórico rival de China, se ha visto envuelto en las tensiones que el estado comunista está creando en la zona por su intención de anexionarse Taiwán, estado que China pretende retomar su control, incluso por la fuerza. De hecho, Pekín envía aviones y buques de guerra alrededor de la isla -cuyo estatus es complicado, ya que el gigante asiático lo considera una provincia separatista, pero tiene su propio gobierno y leyes- casi a diario.

El acuerdo no acaba en el área espacial, sino que se completa con una alianza entre EE.UU., Australia y Japón para crear una red de misiles aéreos y una arquitectura de defensa. «Sin embargo, el programa es de naturaleza puramente defensiva», ha señalado Biden. Por su parte, Kishida ha pedido asimismo «paz y estabilidad» en medio de las tensiones entre China y Taiwán.

Tokio, pacifista durante décadas, ha realizado en los últimos años «algunos de los cambios más significativos y trascendentales» desde la Segunda Guerra Mundial, dijo el embajador estadounidense en Japón, Rahm Emanuel, antes de la visita.

Fuente: ABC

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