Morena dejó solo al Presidente: Gibrán Ramírez; hay dentro grupos que simulan, dice

La secretaria general Yeidckol Polenvsky y la consejera nacional Bertha Luján se disputaron Morena, paralizaron al partido e ignoraron a los más de 300 mil militantes, por lo que el Presidente Andrés Manuel López Obrador se quedó solo defendiendo la Cuarta Transformación desde sus conferencias matutinas, evaluó Gibrán Ramírez, uno de los candidatos para la nueva dirigencia.

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Ciudad de México.– Después de pleitos internos y asambleas fallidas, el Tribunal Electoral (TEPJF) definió que a través de una encuesta se elegirá a la nueva dirigencia del Movimiento de Regeneración Nacional (Morena), el partido en el poder fundado por el Presidente Andrés Manuel López Obrador.

Los resultados serán dados a conocer por el Instituto Nacional Electoral (INE) el 5 de octubre. Gibrán Ramírez Reyes, académico y obradorista durante la mitad de sus 30 años de vida, levantó la mano y, para representar el relevo generacional, ha comenzado a realizar una gira para hablar directamente con la militancia, las bases.

“A veces  se ve al Presidente López Obrador solo, defendiendo las políticas del Gobierno en las mañaneras”, dijo en entrevista con SinEmbargo el politólogo por el Colegio de México (Colmex) y la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) respecto al “apoderamiento” del partido por parte de la Secretaria general, Yeidckol Polevnsky, la Consejera nacional, Bertha Luján Uganda –quien decidió bajarse de la contienda– y el presidente interino, Alfonso Ramírez Cuéllar. “Venimos de una etapa de parálisis y de simulación de diversos grupos”.

Yeidckol Polevnsky, líder de Morena y Alfonso Cuéllar, presidente interino de Morena, en marzo de 2020. Foto: Cuartoscuro.

Entre sus propuestas, el militante de Morena desde enero de 2013 resalta crear un observatorio de los gobiernos y Congresos locales emanados del partido e impulsar la formación política a los legisladores, regidores, presidentes municipales y gobernadores morenistas para que conozcan y cumplan los principios de la Cuarta Transformación: no mentir, no traicionar y no traicionar al pueblo de México. También plantea la necesidad de recuperar el diálogo con los movimientos sociales y sindicales.

Sobre su principal competidor, el Diputado Mario Delgado Carrillo, cuestionó que tiene su carrera iniciada desde el poder, “nunca estuvo propiamente en el sector de la lucha”. La Senadora Citlalli Hernández, también emanada de la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales de la UNAM,  ha manifestado su interés por dirigir a Morena, así como Alejandro Rojas Díaz Durán, cercano a Ricardo Monreal Ávila.

Respecto al fracasado registro como partido de México Libre, Ramírez Reyes, oaxaqueño residente de Iztapalapa, al oriente de la Ciudad de México, opinó que “el calderonismo es lo inadmisible en el panorama político mexicano y debería de significar el lugar al que no debemos de regresar; es la ideología política de la muerte”. El viernes pasado, el Instituto Nacional Electoral (INE) le rechazó el registro como partido político a la organización del expresidente Felipe Calderón Hinojosa y su esposa Margarita Zavala Gómez del Campo.

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–¿Cuál es su diagnóstico respecto al actual Morena?

–Se lo han apoderado algunas cuantas burocracias que han estado peleando durante estos años y han generado que mientras el Presidente López Obrador necesita un potente aparato de comunicación, de generación de programas y de vigilancia de los gobiernos emanados del propio partido, tiene en cambio un vacío y a veces soledad. A veces  se ve al Presidente solo, defendiendo las políticas del Gobierno en las mañaneras. Y los fines de semana, el único espacio en que no da conferencias de prensa, a veces se llenan de noticias falsas precisamente porque tenemos un agujero ahí, un vacío de bloque social organizado para llevar adelante la Cuarta Transformación.

–¿Quiénes se han apoderado de Morena?

–En primer lugar, una de las responsables de mantener el inmovilismo fue la Secretaria general en funciones de presidenta, Yeidckol Polevnsky. Luego se enfrascó en un pleito que conocemos todos con burocracias más provenientes de la izquierda tradicional como la compañera Bertha Luján y algunos consejeros que la acompañan. En esta pugna, ellos apostaron a dividir entre esos dos únicos bloques y algunos tomaron parte en la disputa como Alfonso Ramírez Cuéllar, que logró que el partido no se moviera más. Tuvimos un proceso de asambleas que no funcionó, porque algunas las reventaron, en otras hubo problemas y en otras simplemente no dejaron pasar a mucha gente.

“A veces  se ve al Presidente solo, defendiendo las políticas del Gobierno en las mañaneras. Y los fines de semana, el único espacio en que no da conferencias de prensa, a veces se llenan de noticias falsas precisamente porque tenemos un agujero ahí, un vacío de bloque social organizado para llevar adelante la Cuarta Transformación”, dice Gibrán Ramírez del papel de Morena respecto a Andrés Manuel López Obrador. Foto: @gibranrr, Twitter

El proceso se hizo muy dudoso con asambleas ilegítimas. No sabíamos si los procesos eran válidos o no y terminaron invalidándose al final. Ni siquiera se pudo terminar ese proceso. Después vino la presidencia interina de Ramírez Cuéllar durante unos cuantos meses, ya con el mandato de organizar una encuesta. Ahí pensaron los compañeros que iban a poder lograr la permanencia de Ramírez Cuéllar y aguantar hasta septiembre sin hacer la encuesta. Se dedicaron a hacer convocatorias listas para no cumplirse ‘porque ay, la pandemia’. Entonces, venimos de una etapa de parálisis y de simulación de diversos grupos. Mientras tanto, el grueso de la militancia nos hemos quedado expectantes nada más. Se debe volver a activar el partido.

Aprovecho este método de la encuesta sugerido por el Presidente y mandatado por el Tribunal para poner una opción sobre la mesa; el único programa que se ha puesto sobre la mesa hasta este momento. Lo estoy dando a conocer a la militancia mediante los medios de comunicación nacionales y locales, en reuniones que estamos teniendo a lo largo del país en la frontera norte, ayer [1 de septiembre] estuvimos en Chetumal, en Playa del Carmen, en Cancún. Hoy estuvimos en Mérida, en Campeche y nos dirigimos a Villahermosa.

Morena tiene 319 mil afiliados, de acuerdo con datos del INE. Foto: Cuartoscuro.

–Entonces, ¿cuál es el rumbo que debe tomar Morena?

–Primero, tiene que tomar las tareas urgentes antes de las importantes. Y las urgentes son construir un método funcional y confiable para asignar las candidaturas sin generar conflictos. Necesitamos hacer un departamento de encuestas. Hay muchos matemáticos, demógrafos, sociólogos y actuarios desempleados en las universidades que pueden construir este aparato que se necesita. También se necesita crear un observatorio de los gobiernos y Congresos locales, y su congruencia con el programa y principios de la Cuarta Transformación de la vida pública de México.

Creo que nos ahorraremos muchos conflictos si procuramos que nuestros alcaldes que más están alejados de los principios de no mentir, no robar y no traicionar al pueblo no tengan derecho a reelegirse. Si no les quitamos de la contienda a ellos, seguramente emergerán conflictos porque mucha gente se sentirá agraviada. Tenemos que reorientar los esfuerzos de formación política –como tercera propuesta– hacia quienes ya están electos en cargos desempeñando responsabilidades. Está bien que el Instituto de Formación Política dé capacitación en historia, teoría del neoliberalismo… asuntos de interés público que discutíamos mucho desde la oposición.

Es muy importante seguir, pero es urgente por ahora que nuestros legisladores, nuestros regidores, nuestros presidentes municipales, nuestros gobernadores tengan ayuda suficiente para cumplir con sus atribuciones y sepan cuáles son sus alcances, y el programa que deben de defender. En cuarto lugar, debemos establecer una Coordinación nacional de alcaldes y presidentes municipales para establecer de qué se trata un Gobierno municipal de la Cuarta Transformación. En quinto lugar, tenemos que hacer que Morena sea un aparato de reclutamiento de talento. No solo político, se necesitan funcionarios en todas las áreas de la Administración Pública y el partido tiene que acercar a los diferentes gobiernos, que toman decisiones, gente capaz y honrada.

A veces, los regímenes no se sostienen en las cabezas, sino en las costumbres de muchos funcionarios que sostienen mecanismos corruptos de los cuales a veces sus jefes ni se enteran. Si queremos cambiar el régimen político hay que atender también a esos sectores. Tenemos que generar un aparato de comunicación propio que sustituya a las consultoras que muchas veces trabajan con campañas sin importar su ideología política. En Estados Unidos hay un modelo, que podríamos replicar, en que hay consultoras que solo trabajan con determinados partidos y para eso se me ocurre que el partido podría formar una especie de ‘encubadora de consultoras de izquierda’ que trabajen en campañas a lo largo del país. No hemos desarrollado la sociedad civil de izquierda, los medios de izquierda, las consultoras de izquierda.

Hay dos últimas propuestas. Reconocer que vivimos tiempos inéditos en la lucha de las mujeres, porque el sujeto revolucionario de nuestros días se llama mujer. El partido no tiene que encabezar esa lucha, sino poner a disposición los recursos y los espacios para que las mujeres discutan, formulen y adelanten su agenda al interior de los órganos políticos. Y, finalmente, tenemos que restituir el lazo con la sociedad por medio de crear una Coordinación de diálogo permanente con movimientos sociales y sindicatos. Hemos estado en estos dos años ausentes de ese diálogo, ensimismados en la vida interna hablando de estatutos, consejos, quórum, tribunales y todo ese lenguaje que es más electoral que de partido político.

–En una encuesta de Massive Caller aparece en segundo lugar de preferencia. ¿Por qué cree que el Diputado Mario Delgado no sería la mejor opción para dirigir al partido?

–Mario tiene una carrera hecha en el poder. Yo de buena fe le pregunté algo sobre pensiones y me contestó diciéndome que su primer trabajo había sido de Secretario técnico de una Comisión en la Cámara de Diputados. Eso no es malo, es una condición social política que le acompaña, pero nunca estuvo propiamente en el sector de la lucha; de la búsqueda del poder. Yo he estado militando 15 años en el obradorismo. Soy nativo del obradorismo, de convicciones fuertes, firmemente obradorista. Mientras Mario Delgado estaba votando a favor la Reforma Educativa, nosotros desde Morena estábamos luchando en contra. Pero es tiempo de dejar de discutir trayectorias y empezar a imaginar futuros. Y el único que ha puesto un programa de futuro sobre la mesa soy yo. Entonces, creo que el compañero Mario Delgado debería atender su responsabilidad; hay que arreglar la Cámara de Diputados que últimamente estuvo inestable. Y nosotros podemos ayudar en el partido, hablando con la gente como venimos haciéndolo.

Morena fue fundado como partido por el ahora Presidente Andrés Manuel López Obrador, quien lo potenció como primera fuerza política del país. Sin embargo, pugnas internas han impedido que la organización política se fortalezca y respalde al Primer Mandatario. Foto: Cuartoscuro.

–El INE dará este viernes el registro a organizaciones como nuevos partidos políticos, ¿México necesita que los Calderón regresen al poder? –se le preguntó a Ramírez, un día antes de que el INE negara a México Libre el registro como partido político.

–Absolutamente no lo necesita. Tengo el temor de que le den el registro. Ya han cometido faltas en materia de financiamiento, se le impuso una multa. Creo que el Consejo general tendría facultades para negarle el registro. Creo que el calderonismo es lo inadmisible en el panorama político mexicano. Debería de significar el lugar al que no debemos de regresar; es la ideología política de la muerte.

–Morena está impulsando la consulta ciudadana sobre el juicio a expresidentes, ¿qué opina sobre este mecanismo?

–Tiene que hacerse la consulta. Se trata de llevar a cabo un ejercicio de reformulación de los acuerdos fundamentales del régimen político mexicano. Uno de los acuerdos informales es que los expresidentes se volvían impunes, que no se pusieran a hacer grilla ni a desestabilizar al país con tal de protegerse unos a otros. Creo que nuestra sociedad está madura como para romper con ese pacto de impunidad implícito, pero eso lo tiene que decidir la gente aunque sea jurídicamente viable. Morena se tardó en empezar a promoverlo y se habría podido hacer desde el Poder Legislativo. Está bien que se promueva que la gente se movilice, pero si hubieran tomado en serio la sugerencia del Presidente de aplicar la consulta, hace tiempo que hubieran empezado a recaudar firmas y a promover desde la Cámara de Diputados y de Senadores que el ejercicio se llevar a cabo.

–Mi última pregunta, Gibrán. He visto que los ataques en su contra han aumentado cuando se destapó. ¿Qué mensaje le envía a sus críticos?

–Es normal que se incrementen los ataques. Dependiendo de quién vengan. Si es Chumel Torres, Callo de Hacha o cualquiera de esos intoxicadores del debate público, la verdad que no me significan nada. Si es de otros adversarios que son opuestos al proyecto de transformación del país, es lo natural. Lo extraño sería que esos adversarios elogiaran mi intención de dirigir el partido en el que milito. Los que siento más injustos a veces son los de los compañeros de adentro. Muchas veces me dicen que no me conocen; los compañeros que se sienten legitimados para evaluar la militancia de los otros, porque pertenecen a las cúpulas intelectuales o burocráticas.

Dicen ‘no te hemos visto’ y seguramente no han visto a la gran mayoría de los millones de personas que militamos en el obradorismo desde siempre y que hacemos trabajo político en nuestros espacios. Erróneamente les parece, porque me conocen solo de la televisión, que solo ahí he estado. Pero yo sí los conozco desde hace tiempo, conozco la dinámica del partido y creo que habría que cambiarla. Así como la base de Morena es democrática, en un momento dado la dirigencia tendría que serlo también. Yo quiero representar ese cambio, esa democratización de Morena y ese relevo generacional.

Fuente: SinEmbargo

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