Los diez fundamentos para un uso responsable de la tecnología en niños y jóvenes

El área de Colegios CEU ha presentado un manifiesto para establecer un ecosistema digital compatible pero seguro para los niños, en los que se prima la educación integral, el juicio crítico y la salud mental

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La Fundación San Pablo CEU ha celebrado la mesa redonda ‘Niños y pantallas, ¿qué estamos haciendo?’, en la que se han abordado diferentes cuestiones relacionadas con el correcto uso de la tecnología, prevención de la adicción, herramientas necesarias para evitar un uso irresponsable de la misma, temas que, en palabras de los ponentes, «los padres piden ayuda a gritos y en muchas ocasiones no saben realmente qué ocurre porque desconocen las plataformas y dónde se mueven sus hijos».

En la mesa de debate moderada por María Solano, profesora de la Universidad CEU San Pablo y directora de Hacer Familia, se trataron diferentes cuestiones sobre cómo abordar el tsunami tecnológico estableciendo un uso responsable dotando de pautas y herramientas necesarias para prevenir la dependencia tecnológica.

Ante esta tesitura, los expertos coincidieron en que la situación es insostenible en una era en la que los teléfonos controlan nuestras vidas «se calcula que miramos unas 200 veces la pantalla inicial para saber la hora, los relojes han desaparecido».

A juicio de Catherine L’Ecuyer, investigadora y experta en Teoría Educativa, «hemos pensado que los dispositivos podían aportar algo a la educación, y ese mundo tecnológico fomenta (en mente inmaduras) una actitud pasiva». A lo que Raül Adames, director del Área de Colegios del CEU, añadió que «la tecnología aporta muchos beneficios, pero si ponemos en una balanza los peligros y las bondades, no compensa. Desde los colegios percibimos y presentamos una preocupación palpable por la salud mental de los niños y los adolescentes y es necesario saber cuánto de ese malestar proviene de la tecnología».

Potenciadores de patologías mentales

Ante esta tesitura, Marc Masip, CEO Fundador de Desconect@, incidió en que «España presenta el porcentaje más alto de la adicción a la red de la Unión Europea. Nos enfrentamos a un panorama en el que la barra libre a plataformas y contenidos de riesgo debe ser frenado y, para ello, es indispensable establecer leyes estatales y límites para el buen uso de las tecnologías», a lo que añadió que «la responsabilidad no debe recaer únicamente en las familias o los colegios, es necesario fomentar alternativas».

En su experiencia trabajando con jóvenes con adicciones a nuevas tecnologías o con trastornos alimentarios, Masip ha destacado que «los móviles potencian las patologías mentales de los más jóvenes». Beatriz Martín, directora general de Fad Juventud, aseguró que «hay que asumir que hay varios responsables: creadores de contenidos, padres, docentes, legisladores… Lo fundamental es que exista una autonomía gradual, generar pensamiento crítico para cada una de las edades, establecer límites y, educar a padres y a niños».

Para concluir y establecer una respuesta sobre la prohibición del móvil, Paco Pérez Bes, socio de Derecho Digital en Ecix Tech, matizó que lo primero que debemos hacer los padres es predicar con el ejemplo. «Tenemos que afrontar un reto y hemos de ser capaces de resolverlo y de orientar a nuestros hijos sobre los peligros de la tecnología.

Por su parte, Raül Adames advirtió que «los límites tienen que estar acompañados de una propuesta como familia con la que sostener a nuestros hijos en un correcto uso de la tecnología». En este mismo sentido, María Zalbidea, analista de tendencias y autora de ‘Cosiendo la brecha digital’, puntualizó que «los padres estamos aprendiendo a vivir en un mundo totalmente digital y no podemos mirar hacia otro lado. Es necesario aportar las herramientas de conocimiento adecuadas y, a su vez, concienciar a los niños del buen uso de la tecnología, porque esa coexistencia es posible».

manifiesto sobre el uso de la tecnología

Para concluir el acto, el Área de Colegios del CEU presentó un manifiesto que destaca la importancia de la regulación del uso de las nuevas tecnologías entre niños y jóvenes, además de establecer diez fundamentos en los que apoyar un uso responsable de la tecnología.

Estos pilares pretenden establecer un ecosistema digital compatible pero seguro para los niños, en los que se prima la educación integral, el juicio crítico y la salud mental:

1. La tecnología no puede reemplazar el vínculo con el docente.

2. El encuentro con el conocimiento implica un esfuerzo personal que las pantallas no promueven.

3. Las pantallas no sustituyen la belleza y la experimentación de la realidad que nos rodea.

4. Frente al sobre estímulo de las pantallas, debemos proteger el estudio profundo y la lectura comprensiva.

5. Los algoritmos no pueden decidir lo que se debe leer y estudiar, mucho menos pensar y ser.

6. Ante la pérdida del pudor y la intimidad en redes sociales, es necesario hacer comprender su valor.

7. Es esencial prevenir y proteger al menor en redes sociales, ya que pueden no ser espacios seguros.

8. Lo digital no sustituye la actividad y la interacción presencial, que estimulan el vínculo, la creatividad y la imaginación.

9. Es necesario limitar las pantallas en momentos dedicados al descanso. El sueño es esencial.

10. Los adultos debemos velar por el uso saludable de la tecnología, ya que difícilmente los menores pueden regular su uso con responsabilidad.

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