Mimas, la luna más pequeña de Saturno, puede ocultar un joven océano en su interior

El cambio de órbita del satélite contradice las teorías de que es completamente sólido. El hallazgo sugiere que otras pequeñas lunas heladas en el sistema solar pueden ser mundos oceánicos

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Mimas, la más pequeña e interior de las lunas principales de Saturno, se distingue por un enorme cráter que le hace parecerse a la nave imperial ‘Estrella de la muerte’ de la famosa saga de ‘Star Wars’. Hasta ahora se creía que su rugosa superficie helada, de apenas 400 kilómetros de diámetro, era la corteza de un interior completamente sólido que poco tenía que ver con el corazón líquido de Encélado y Titán, también en el mismo sistema. Sin embargo, un nuevo análisis de las observaciones de la nave espacial Cassini de la NASA sugiere que Mimas también puede ocultar un océano subterráneo, uno relativamente nuevo que apareció hace entre 25 y 2 millones de años y que aún está en evolución.

Investigaciones anteriores han sugerido dos posibilidades para el interior de Mimas: un núcleo rocoso alargado o un océano global. Sin embargo, los cálculos del equipo de Valery Lainey, del Observatorio de París, publicados en la revista ‘Nature’, revelan cambios en los movimientos de rotación y en la órbita de la pequeña luna que se ven afectados por su interior. Si Mimas fuera un cuerpo sólido, tendría obligatoriamente un núcleo rocoso alargado, casi en forma de panqueque, lo que no coincide con las observaciones. «No hay manera de explicar el movimiento observado mediante un interior rígido», señala Lainey a este periódico.

En cambio, las mediciones de la posición de Mimas sugieren que la evolución de su órbita se explica mejor si está influenciada por un océano interno. Los autores calculan que este océano se encuentra debajo de una capa de hielo de aproximadamente 20 a 30 kilómetros de profundidad. Probablemente apareció hace entre 25 y 2 millones de años, por lo que no ha tenido tiempo para dejar una marca en la superficie.

«Es esencialmente agua líquida que llena más del 50% del volumen de Mimas. En el fondo marino, el agua líquida está en contacto con el núcleo rocoso a una temperatura que podría alcanzar pocos o varios grados Celsius», describe la investigadora.

Hasta el momento, los científicos han identificado cuatro lunas con océano interno confirmado: Europa y Ganímedes, en la órbita de Júpiter; y Encélado y Titán, alrededor de Saturno. «Ahora tenemos una quinta luna. Pero a diferencia de las otras cuatro, Mimas no muestra ningún signo de actividad superficial que delate la presencia de agua líquida. Resulta una gran sorpresa», dice Lainey. En efecto, la rugosa Mimas es muy distinta de Encélado, con grandes géiseres que expulsan agua al espacio desde su polo sur e incluso riegan uno de los anillos del planeta. Por eso, los investigadores creen que detectar océanos subterráneos puede ser un desafío. Con los mismos criterios que Encélado o Titán, Mimas habría sido fácilmente descartable como candidata a luna oceánica.

«Los hallazgos de Lainey y sus colegas motivarán un examen exhaustivo de las lunas heladas de tamaño mediano en todo el Sistema Solar», escriben Matija Ćuk, investigadora del Instituto SETI, y Alyssa Rose Rhoden, del Instituto de Investigación del Suroeste en Boulder, Colorado (EE.UU.) en un artículo de análisis que ‘Nature’ publica junto al estudio.

La detección de océanos de agua líquida bajo las superficies heladas de las lunas exteriores del Sistema Solar sugiere que estas mundos podrían albergar vida en condiciones que difieren notablemente de las de la Tierra.

¿Podría este descubrimiento representar una esperanza para la búsqueda de vida fuera de la Tierra? «Definitivamente -asegura Lainey-. Si incluso Mimas puede obtener una cantidad significativa de agua líquida (con una química compleja debido a la interacción con su núcleo rocoso), la habitabilidad podría potencialmente esconderse en cualquier lugar». Cómo sería esa posible vida en Mimas «nadie lo sabe. Ése es el objetivo de intentar estudiar estos cuerpos. No tenemos idea de lo que podríamos conseguir».

Tampoco sería fácil analizar el interior de este mundo cubierto por kilómetros de hielo. La NASA investiga el desarrollo de un criobot, una sonda cilíndrica autónoma que utiliza calor para derretir el hielo que se encuentra debajo. Luego, el agua derretida fluye alrededor de la sonda antes de volver a congelarse detrás de ella. Esta ambiciosa misión está concebida para perforar las cortezas de Europa y Encélado pero quizás, si se confirma la existencia de su propio océano, Mimas pueda convertirse en un nuevo objetivo.

Fuente: ABC

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