Las bebidas energéticas concentran hasta cuatro veces más cafeína que el café tradicional, según la Asociación Americana del Corazón.
MADRID.- Nuevas investigaciones señalan que, para la mayoría de los adultos, consumir hasta 400 miligramos (mg) de cafeína al día -equivalentes a cinco tazas de café con cafeína de 237 mililitros (ml)- es seguro y podría asociarse con un menor riesgo de enfermedad cardiovascular en ciertos casos.
En cambio, dosis más altas de cafeína, como las que contienen las bebidas energéticas, pueden causar daño cardiovascular, según un nuevo estudio de la Asociación Americana del Corazón, difundido en Circulation, la revista científica de la organización.
«La cafeína que se consume en el café es una parte fundamental de la vida diaria de millones de personas y, según nuestra revisión de las investigaciones más recientes, para la mayoría de los adultos la ingesta de hasta 400 mg de cafeína al día, equivalente a cinco tazas de café con cafeína sin azúcares ni aditivos, es segura y no aumenta el riesgo cardiovascular», afirmó Gregory M. Marcus, presidente del grupo de redacción de la publicación científica, Profesor de Medicina en la Facultad de Medicina de la Universidad de California en San Francisco y jefe asociado de Cardiología para la investigación en University of California, San Francisco Health.
«Sin embargo, las dosis altas de cafeína, como las que se encuentran en las bebidas energéticas, incluidas las bebidas energéticas concentradas, pueden tener efectos nocivos para el corazón y deben evitarse», añadió.
Según los estudios más recientes, consumir hasta 400 mg de cafeína al día, o entre tres y cinco tazas de 237 ml de café negro con cafeína (sin azúcares, edulcorantes, saborizantes ni otros aditivos), se considera seguro para la mayoría de los adultos. Un café preparado con una cafetera tradicional suele contener entre 9.4 y 20.6 mg de cafeína por cada 30 ml.
El consumo de café con cafeína sin azúcares añadidos, saborizantes ni crema se asoció con un menor riesgo de diabetes tipo 2, enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares, insuficiencia cardíaca y algunos trastornos del ritmo cardíaco. Los ensayos clínicos aleatorizados, considerados el tipo de estudio más riguroso, demostraron que la cafeína del café se asoció con un menor riesgo de fibrilación auricular, aunque también con un mayor riesgo de contracciones ventriculares prematuras.
Es probable que añadir azúcar, jarabes saborizados, leche o crema reduzca los posibles beneficios del café para la salud. En este aspecto, se requiere más investigación para comprender el impacto de estos aditivos.
En contraste, un mayor consumo de cafeína, como el que aportan las bebidas energéticas y los concentrados energéticos, se asoció con daños cardiovasculares, entre ellos un mayor riesgo de hipertensión y arritmias. Estas bebidas pueden contener entre 40 y 69 mg de cafeína por onza líquida, es decir, entre tres y cuatro veces más cafeína que el café tradicional.

La cafeína presente en el café se metaboliza en el hígado y, por lo general, alcanza su concentración máxima en aproximadamente una hora. Sin embargo, la velocidad con la que cada persona procesa la cafeína depende de factores como la genética, el metabolismo, la edad y el consumo previo.
El consumo frecuente de café con alto contenido de cafeína puede generar tolerancia, mientras que otras personas pueden experimentar efectos más intensos con la misma cantidad. Entre los efectos a corto plazo destacan aumentos temporales de la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la glucosa en sangre y el estado de alerta. Algunas personas también pueden presentar palpitaciones o trastornos del sueño.
Otros efectos de la cafeína sobre la salud
Diversos estudios demostraron que el consumo de café con cafeína puede afectar la presión arterial de forma distinta según la cantidad ingerida. En personas con presión arterial normal, beber entre una y tres tazas al día se asoció con un mayor riesgo de desarrollar hipertensión, mientras que consumir más de tres tazas se relacionó con un menor riesgo.
Las dosis elevadas de cafeína, como las presentes en bebidas energéticas y concentrados energéticos, pueden aumentar significativamente la presión arterial, especialmente en personas que ya padecen hipertensión.
Respecto a la diabetes tipo 2, las investigaciones sugieren que el café con cafeína puede reducir la sensibilidad a la insulina a corto plazo. Asimismo, el consumo habitual de café negro con cafeína se asoció con un menor riesgo de desarrollar esta enfermedad. No obstante, este beneficio podría deberse a otros compuestos presentes en el café además de la cafeína, por lo que se requiere más investigación.
En cuanto al colesterol, datos de ensayos clínicos aleatorizados indicaron que el cafestol, un componente presente tanto en el café con cafeína como en el descafeinado, se asoció con niveles más altos de lipoproteínas de baja densidad (LDL), conocidas como colesterol «malo». El cafestol está presente en el café sin filtrar, como el espresso, el preparado en prensa francesa, el turco o el hervido, pero no en el café preparado con filtros de papel ni en el café instantáneo. También se necesita más investigación para determinar qué productos contienen mayores niveles de cafestol y cómo actúa este compuesto.
En relación con el ritmo cardíaco, los análisis más recientes basados en información reportada por los participantes encontraron que consumir entre una y tres tazas de café con cafeína al día no se asoció con un mayor riesgo de fibrilación auricular ni de otros ritmos cardíacos anormales. Sin embargo, esa misma cantidad sí puede relacionarse con un mayor número de contracciones ventriculares prematuras.
Las dosis muy elevadas de cafeína, como las presentes en bebidas energéticas o shots energéticos, se relacionaron con alteraciones del ritmo cardíaco incluso en adultos sanos menores de 30 años, considerados de bajo riesgo cardiovascular.

En cuanto a las enfermedades cardíacas y los accidentes cerebrovasculares, consumir entre dos y cuatro tazas de café con cafeína al día se asoció con un menor riesgo de enfermedades cardíacas, insuficiencia cardíaca y accidentes cerebrovasculares. Sin embargo, ingerir más de cuatro tazas diarias podría aumentar el riesgo de insuficiencia cardíaca. Los especialistas subrayaron que no todas las fuentes de cafeína tienen los mismos efectos.
Los investigadores señalaron que es necesario realizar más estudios para analizar los efectos sobre la salud de las distintas fuentes de cafeína, como el té, los refrescos, las bebidas energéticas, los concentrados energéticos y los alimentos que la contienen. Aunque existen menos investigaciones sobre el té, este también se asoció con un menor riesgo de fibrilación auricular, insuficiencia cardíaca y accidente cerebrovascular.
Asimismo, las bebidas energéticas, las barras, los geles y los suplementos con cafeína suelen contener otros ingredientes que pueden aumentar la absorción de cafeína, acelerar sus efectos, elevar la presión arterial e incrementar el riesgo de daño cardiovascular.
«Si bien las investigaciones sugieren que el consumo de cafeína puede estar asociado con ciertos beneficios cardiovasculares para algunas personas, es importante recordar que no existe una estrategia única para un consumo seguro. Cada persona reacciona de manera diferente según su edad, los medicamentos que utiliza, las enfermedades preexistentes, la genética y la velocidad con la que metaboliza la cafeína. Lo que para una persona puede ser una cantidad razonable, para otra podría causar palpitaciones, ansiedad o trastornos del sueño. Por ello, es importante prestar atención a la respuesta del organismo y consultar con el equipo médico sobre la cantidad adecuada», puntualizó Marcus.
Fuente: sinembargo








