El sexo sin consentimiento no será un delito común en Europa

Habrá sanciones comunes contra el ciberacoso, la difusión de imágenes íntimas y la ablación, pero la resistencia de un bloque de países a modificar sus códigos penales deja las agresiones sexuales como asunto de competencia nacional

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Los negociadores del Parlamento Europeo y de los Veintisiete estados miembro han alcanzado este martes un acuerdo político todavía informal por el que se fijan las primeras reglas comunes contra la violencia contra las mujeres en la Unión Europea, entre las que incluyen la ablación, el matrimonio forzoso, el ciberacoso y la difusión no consentida de imágenes íntimas, pero que deja fuera la tipificación del sexo no consentido como forma de violación por las reservas de varios gobiernos. En concreto, fueron seis los países que opusieron una gran resistencia a tener que modificar sus legislaciones penales, con el choque cultural para sus ciudadanos de que toda forma de sexo no consentido sea violación, y se han conformado con un acuerdo de mínimos para no tener que posponerlo al siguiente mandato. Tal y como explicó la jurista y asesora de La Moncloa Claudia de Mesa el pasado jueves en un encuentro desde la Fundación Alternativas, Francia, Alemania, Polonia, Hungría, Países Bajos y República Checa, por diferentes razones, amenazaban incluso con que descarrilase un acuerdo que se lleva gestando los dos últimos años y que el próximo abril, ante la convocatoria de nuevas elecciones europeas, iba a aplazarse.

Con la entrada en vigor de la nueva normativa, que necesita aún el visto bueno del pleno de la Eurocámara y del Consejo para ser adoptada formalmente, se penalizarán en toda la Unión Europea como formas de violencia de género la mutilación genital femenina, el matrimonio forzado, el intercambio no consensuado de imágenes íntimas, el ciberacoso y la incitación al odio o la violencia contra la mujer a través de internet.

También prevé disposiciones para armonizar sanciones, circunstancias agravantes, jurisdicción y plazos de prescripción. Asimismo habrá normas mínimas para los derechos de las víctimas y medidas para su protección y apoyo, por ejemplo obligando a las autoridades a evaluar desde el primer contacto con la víctima el riesgo que representa el sospechoso para poder adaptar las medidas de protección de la víctima, incluidas órdenes de alejamiento o protección de emergencia.

«Hoy hemos logrado un hito, pero es el principio, no es el final», ha avisado una de las negociadoras del equipo de la Eurocámara, la eurodiputada del Partido Popular Europeo (EPP) Frances Fitzgerald, en una rueda de prensa en Estrasburgo (Francia) tras lograr el acuerdo, junto al español Juan Fernando López Aguilar (presidente de la Comisión de Libertades Civiles, Justicia y Asuntos de Interior del Europarlamento). La eurodiputada conservadora no ha evitado mostrar su «decepción» por el hecho de que no haya prosperado una de las reivindicaciones clave de la Eurocámara, que el sexo sin consentimiento sea considerado violación, por la negativa de esos estados. «Europa ha afrontado el mismo debate que se propuso en España con la ‘ley del sí es sí’ y la colocación del consentimiento en el debate», explicó De Mesa el pasado 1 de febrero. En España fue motivo de una gran polvareda política, aunque acabó introduciendo una definición del consentimiento en la ley. En todo caso, la norma prevé una labor de «sensibilización hacia el tema del consentimiento» en las relaciones íntimas, señalaron en rueda de prensa. «Los Estados miembros intentarán crear conciencia de que las relaciones sexuales no consensuadas se consideran un delito penal», añade el comunicado escueto del Parlamento.

Los servicios legales del Consejo advirtieron en un informe a las capitales de que la reforma que se negociaba no ofrecía la base legal necesaria para abordar la violación ya que, para ello, sería necesario primero que se tipificara como delito europeo la violación, algo que por el momento no se da y que requeriría de una decisión paralela por unanimidad.

Sin embargo, Fitzgerald ha rechazado de plano el razonamiento del Consejo y ha mantenido que la experiencia con otras directivas -como la recientemente acordada contra la trata y la explotación sexual- demuestran que hay espacio en los tratados para avanzar en esta línea.

Por ello, ha insistido, durante las negociaciones lograron convencer a un bloque de países hasta contar con el apoyo total de «13 Estados miembro», una mayoría insuficiente en todo caso y de otros en su parcialidad. En esta línea ha valorado que se hayan logrado avances en la ‘hoja de ruta’ contra la violencia de género, incluida la obligación de los gobiernos de tomar medidas de concienciación contra el sexo sin consentimiento. «Hay que seguir, no hay nada imposible», ha avisado en la misma rueda de prensa la otra coponente de la directiva, la eurodiputada socialista Evin Incir, quien ha recordado la dificultad de legislar con países que, como Hungría, rechazan de plano cualquier decisión sobre políticas de género a nivel europeo.

Fuente: ABC

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