¿Continuidad? ¿Neta?

Los alumnos mexicanos de 15 años de edad se perfilan a ser parte de una generación perdida en materia de profesionistas calificados

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Nueva destrucción consumó la administración del presidente López Obrador: el sistema educativo, un pilar para el desarrollo nacional de cualquier país, retrocedió a niveles del año 2000. Los resultados de la prueba PISA 2022 así lo confirman: México se colocó en el sótano de conocimientos de matemáticas, lectura y ciencias, ocupando el sitio 35 de los 37 países de la OCDE, sólo por encima de Costa Rica y Colombia. 

Eso significa que los alumnos mexicanos de 15 años de edad, que en menos de una década deberían ser el motor y sustento del país, no saben hacer operaciones sencillas como sumar y restar, ni comprenden lo que leen, ni tienen idea de su entorno. Se perfilan a ser parte de una generación perdida en materia de profesionistas calificados.

Pero para el régimen, es un triunfo de la llamada “Nueva Escuela Mexicana”, impulsada por el presidente Andrés López Obrador, con el objetivo de acabar con las competencias impuestas por la horrenda política neoliberal que tienta a las familias a buscar una ruta a la superación en la educación con altos estándares internacionales.

De hecho, para el mandatario los resultados de PISA “no los tomamos en cuenta, porque todos esos parámetros se tomaron en cuenta en el predominio del periodo neoliberal”. 

Un pecado aspiracionista que el amado líder no permitirá jamás de los jamases para el pueblo bueno y sabio, que no debe ser manchado con los demonios de la ambición económica e intelectual. 

Con la educación se aplicó el mismo método que se usó para destruir el sistema de salud, el cual consistió en eliminar un modelo (Seguro Popular) que brindaba atención a unos 15 millones de mexicanos sin seguridad social, incluidos aquellos con padecimientos crónico degenerativos y/o terminales.

En su lugar se instauró el Instituto de Salud para el Bienestar (Insabi), ahora extinto, que no sólo dejó sin seguridad social a los millones de mexicanos que atendía el Seguro Popular, sino que agudizó el problema del desabasto, con mortales consecuencias para pacientes, y colocó a México como el cuarto país con el peor sistema de salud, de acuerdo con el ranking Global Health Service Monitor.

En el caso de la educación, el gobierno de López Obrador tiró la reforma educativa, canceló estancias infantiles, eliminó programas y conceptos como “competencias”, “calidad” y “evaluaciones”, por considerarlos neoliberales.

Además, empoderó a la CNTE, el ala disidente del magisterio que hereda plazas, se la pasa haciendo marchas y plantones, y se niega a que sus agremiados sean evaluados.

Así, de reversa, es la dichosa transformación a la que se le quiere dar continuidad al menos otros seis años.

POR: RAYMUNDO SÁNCHEZ PATLÁN

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