Elecciones 2027: lo que ya decidió el INE y por qué debería importarnos

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Son, en buena medida, las reglas del partido antes de que los jugadores entren a la cancha

El próximo 10 de septiembre inicia formalmente el Proceso Electoral Federal 2026-2027. Para muchos, la fecha podría pasar inadvertida. Suena a calendario institucional, a sesiones del INE o a asuntos que sólo interesan a partidos y especialistas.

Pero no es así.

Existe una cadena de decisiones que determinará cómo millones de mexicanos votaremos el 6 de junio de 2027.

Estarán en juego las 500 diputaciones federales, 17 gubernaturas y miles de cargos locales. Por eso, lo que el Instituto Nacional Electoral y los Organismos Públicos Locales Electorales (OPLES) están resolviendo desde ahora no es un simple trámite burocrático.

Son, en buena medida, las reglas del partido antes de que los jugadores entren a la cancha.

La semana previa al arranque del proceso dejó varios asuntos que sí deberían interesarnos.

Primero: revise su credencial antes de que sea tarde

Probablemente esta sea una de las decisiones que más personas pueden afectar y, curiosamente, una de las menos comentadas.

El INE ya fijó los plazos para actualizar el Padrón Electoral y preparar las listas de quienes tendrán derecho a votar.

La campaña de actualización comenzó el 1 de septiembre de 2026 y concluirá el 25 de enero de 2027. En ese periodo también podrán inscribirse quienes cumplan 18 años y estén en condiciones de participar en la elección.

Quien pierda su credencial podrá solicitar su reposición hasta el 8 de febrero de 2027. Después sólo podrá pedir una reimpresión del 9 de febrero al 21 de mayo. En algunos casos, las credenciales podrán entregarse incluso el 4 de junio.

La conclusión es sencilla: no espere a que comiencen las campañas para revisar su credencial.

Podremos discutir durante meses quién va arriba en las encuestas, qué candidato convence más o qué partido tiene mejores posibilidades. Pero si el día de la elección la credencial no está vigente o hay un problema con el registro, toda esa discusión habrá servido de poco.

Segundo: el resultado que veremos la noche de la elección ya se está preparando

El INE también inició formalmente los trabajos del Programa de Resultados Electorales Preliminares (PREP).

Conviene recordarlo: el PREP no declara ganadores. No es una encuesta de salida ni sustituye los cómputos oficiales.

Su función es otra: publicar con rapidez la información de las actas de las casillas para ofrecer, durante la noche de la elección, una fotografía bastante amplia de cómo avanza la votación.

El sistema deberá pasar por asesoría técnica, auditorías, pruebas y al menos tres simulacros integrales.

¿Y por qué debería importarnos?

Porque la confianza electoral también se juega en esas primeras horas.

Todos conocemos lo que ocurre cuando hay un vacío de información: aparecen rumores, capturas de pantalla fuera de contexto, cifras sin fuente y mensajes que circulan por WhatsApp asegurando que “ya ganó” alguien cuando ni siquiera hay información suficiente.

Un PREP rápido y confiable no sólo informa: también reduce el terreno donde crece la desinformación.

Tercero: el debate de las “boletas planchadas”

Aquí aparece uno de los asuntos más delicados.

El INE discutió qué hacer cuando, durante un recuento, aparezcan boletas sin señales de haber sido dobladas antes de introducirlas en la urna: las llamadas “boletas planchadas”.

Puede parecer un detalle menor. No lo es.

El procedimiento normal es bastante conocido: el ciudadano recibe la boleta, marca su decisión, la dobla y la deposita en la urna. Por eso, cuando aparecen bloques completos de boletas sin dobleces, existe al menos una irregularidad que merece explicación.

El Consejo General aprobó lineamientos para los cómputos distritales y determinó que, cuando aparezcan boletas de este tipo, el consejo distrital deberá pronunciarse expresamente sobre su tratamiento y documentar la irregularidad.

El equilibrio aquí es complicado.

No se puede asumir automáticamente que toda boleta sin doblez sea inválida. Pero tampoco debería tratarse como si nada hubiera ocurrido.

La certeza electoral comienza por una pregunta muy elemental: qué votos se cuentan y por qué se cuentan.

Si esa respuesta no es clara, comienza la desconfianza.

Cuarto: los ciudadanos también pueden vigilar

El INE aprobó, además, la convocatoria para participar como observadores electorales.

Las solicitudes podrán presentarse del 10 de septiembre de 2026 al 10 de mayo de 2027, tanto por internet como de forma presencial.

La observación no se limitará a lo que ocurra en una sola casilla. Podrá incluir modalidades como el voto anticipado, el sufragio de personas en prisión preventiva o el sufragio de mexicanos residentes en el extranjero.

Pero aquí surgió otra discusión.

El Consejo General del INE modificó el mecanismo mediante el cual se pretendía cruzar la información de los aspirantes a observadores con bases de datos relacionadas con programas gubernamentales. Algunos consejeros han advertido de que reducir determinadas verificaciones podría debilitar los controles de imparcialidad.

La pregunta que queda flotando es incómoda, pero necesaria:

¿Quién vigila a quienes vigilan la elección?

La observación ciudadana fortalece los procesos electorales. Pero sólo funciona si existe confianza en la independencia de quienes participan.

Quinto: la inteligencia artificial ya entró en la conversación electoral

Otra decisión merece atención porque anticipa lo que veremos en 2027.

El INE actualizó las reglas para proteger a niñas, niños y adolescentes que aparezcan en propaganda política y electoral e incorporó expresamente supuestos relacionados con la inteligencia artificial y las tecnologías digitales.

Se prevén autorizaciones, protección de la identidad, documentación de los contenidos generados o modificados y mecanismos de transparencia cuando ciertas tecnologías alteren imágenes, voces o representaciones de menores.

Puede parecer un asunto específico, pero en realidad abre una discusión mucho más amplia.

La inteligencia artificial estará presente en las campañas.

Veremos imágenes modificadas, voces sintéticas, videos creados digitalmente y contenidos cada vez más difíciles de distinguir de la realidad.

El reto será enorme: cómo permitir la innovación en las campañas sin convertir la tecnología en una herramienta para engañar al elector.

¿Y los OPLES?

Mientras el INE organiza la elección federal, los institutos locales ya están tomando decisiones que afectarán directamente las elecciones en los estados.

En Chihuahua, por ejemplo, comenzó el procedimiento para integrar 67 asambleas municipales y se aprobó un mecanismo para que las comunidades indígenas de 14 municipios elijan regidurías mediante sus propios sistemas normativos.

En Zacatecas se avanzó en decisiones relacionadas con el PREP local, el sistema “Candidatas y Candidatos, Conóceles” y la participación de zacatecanos residentes en el extranjero.

En Sinaloa, además, continúan las consultas con las comunidades indígenas para definir acciones afirmativas aplicables a las candidaturas de 2027.

Todo esto confirma algo que suele olvidarse: una elección no empieza cuando aparecen los espectaculares ni cuando conocemos a los candidatos.

Para cuando comienza una campaña, buena parte de las reglas ya está escrita.

Lo que realmente debería importarnos

Nadie puede exigirle al ciudadano común que lea cientos de páginas de acuerdos, anexos, reglamentos y resoluciones del INE y de los institutos electorales de todo el país.

Sería absurdo.

Lo que sí debemos hacer es traducir esas decisiones a preguntas sencillas:

¿Podré votar?

¿Dónde votaré?

¿Cómo se contará mi voto?

¿Qué ocurrirá si surge una irregularidad?

¿Cómo conoceré los resultados?

¿Quién vigilará la elección?

¿Cómo sabré quiénes son los candidatos?

¿Y qué controles existirán frente a la inteligencia artificial y la desinformación?

Ahí también está una responsabilidad de las autoridades electorales: explicar sus decisiones en un lenguaje que la gente entienda.

Porque detrás de todas las normas hay una idea bastante simple: que cada persona pueda acudir a votar libremente y tenga razones para confiar en que su decisión será respetada y correctamente contada.

La elección de 2027 está por comenzar.

Pero muchas de sus reglas ya están siendo redactadas.

Y más vale empezar a conocerlas desde ahora.

Por Mtro. Antonio Horacio Gamboa Chabbán

Presidente del Colegio de Abogados de América Latina COTAL, A.C.

Fuente: Heraldo de México

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