El cáncer de testículo tiene cura, sí se detecta a tiempo

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La Sociedad Americana contra el Cáncer en Estados Unidos indica que la tasa de incidencia del cáncer de testículo ha aumentado en diferentes países; actualmente, uno de cada 250 hombres podrá presentarlo en algún momento de su vida.

Se conoce como cáncer de testículo o cáncer testicular a la presencia de células malignas o de un tumor en alguno de los testículos. Aunque suele aparecer de manera súbita entre los 20 y 45 años de edad, la realidad es que solamente por el hecho de ser hombre y tener testículos ya se considera como un factor de riesgo, señala el Dr. Fernando Bolio Laviada, urólogo con alta especialidad en urología oncológica del Centro Médico ABC.

Al hablar de tumores en los testículos, estos se dividen en dos subtipos:

  • Seminoma: forma de cáncer de crecimiento lento que se llega a presentar con mayor frecuencia entre los 40 y 50 años, se puede propagar a los ganglios linfáticos.
  • No seminoma: este subtipo es el más común al momento de hablar de cáncer testicular, su crecimiento es más acelerado y se suele ver en hombres jóvenes.

Más allá del testículo mismo, existen tumores que pueden desarrollarse en el cordón estromal, aunque este último, por lo general, no es canceroso.

De no tratarse a tiempo y de manera adecuada, al igual que cualquier otro tipo de cáncer, puede tener un desenlace fatal. Pero la buena noticia es que el cáncer de testículo tiene un muy buen pronóstico, incluso llegando a considerarse curable.

Los factores de riesgo que pueden desencadenar cáncer de testículo

No se conocen todas las causas del desarrollo de cáncer de testículo, pero uno de los factores de riesgo más frecuentes es la criptorquidia, que es una condición frecuente en la edad pediátrica y se presenta cuando uno o ambos testículos no se mueven a su posición correcta en el escroto, también se llama testículos no descendidos, esto debería pasar a los pocos meses de vida.

Como ya se ha mencionado, el cáncer de testículo puede presentarse en cualquier momento de la vida, aunque es más frecuente en adolescentes y adultos jóvenes.

La genética también se ha visto relacionada, debido a que se han identificado alteraciones en el cromosoma 12 en personas que presentan cáncer de testículo, aunque al día de hoy no existen estudios que permitan esta detección.

¿Cómo se detecta el cáncer de testículo?

No existen acciones que podamos tomar para prevenir el cáncer de testículo, señala el Dr. Bolio, lo que sí se puede hacer, y es muy importante realizarlo, es autoexplorarse. Esto permitirá identificar si existe algo que no esté bien en alguno de los testículos.

Lamentablemente es una realidad que mucha gente no se checa de manera consciente los testículos, y la falta de esta revisión desencadena que, en caso de que se desarrolle este tipo de cáncer, comience a evolucionar durante mucho tiempo hasta que se diagnostique.

Con el tacto se buscará percibir alguno de los síntomas que se pueden desarrollar como:

  • Hinchazón en alguna parte del testículo.
  • La aparición de un bulto.
  • Hinchazón del escroto.
  • Molestia en uno de los testículos.

A esto se le puede sumar dolor en la ingle, en la parte baja del abdomen o incluso en la espalda. Aunque es frecuente que, en las primeras etapas de la enfermedad, no haya dolor.

El cáncer testicular bilateral es una condición sumamente rara donde la carga genética y la carga tumoral es bastante alta. Lo que sí se debe tener en cuenta es que una persona que ya ha presentado un tumor en uno de sus testículos, tiene una mayor probabilidad a desarrollar otro tumor en el otro testículo con el tiempo; motivo por el cual es importante mantener una vigilancia médica frecuente.

En caso de que el cáncer ya se encuentre en una etapa más avanzada, se pueden llegar a presentar problemas como los pulmonares o en el abdomen, entre otros; en función a la zona donde se haya diseminado la enfermedad.

Lo importante aquí es acudir con un médico urólogo en el momento en que se haya detectado una situación rara en alguno de los testículos. El médico realizará diferentes estudios como el ultrasonido Doppler testicular, que permitirá conocer el estado del órgano por dentro y fuera y, en caso de sospechar algo, se podrán hacer estudios más específicos como el análisis de sangre que permite la detección de proteínas generadas por las células del cáncer testicular.

El tratamiento para el cáncer de testículo

Una vez que la persona ha sido diagnosticada con cáncer testicular, en la mayoría de los casos, se deberá proceder con cirugía.

Existen dos variantes de cirugía para el tratamiento del cáncer de testículo, la principal es aquella donde se extirpa el testículo, procedimiento que es conocido como orquiectomía inguinal radical. Este procedimiento se considera el principal tratamiento para el padecimiento, el cual se realiza a través de la ingle; dependiendo de características como el tamaño del tumor y otras situaciones del paciente, se puede insertar una prótesis testicular que tiene una función exclusivamente estética.

La segunda variante de cirugía es cuando se deben extraer los ganglios linfáticos cercanos, esto sucede cuando hay sospecha de que el cáncer se pudo diseminar más allá del testículo.

Posterior a la extracción del testículo, sin importar si se extrajeron también o no los ganglios linfáticos, será el momento de estudiar el tumor y así se conocerá el subtipo de cáncer que presenta el paciente.

Ya con esta información se podrá proceder con otros tratamientos, en caso de ser necesarios, como:

  • Quimioterapia: procedimiento en el cual se emplean medicamentos destinados a destruir las células cancerosas, se emplea cuando el cáncer se pudo haber diseminado fuera del testículo y es común que se realice posterior a la cirugía; también permite destruir células cancerosas que se pudieron haber quedado en el área operada. En ocasiones, cuando el cáncer ha avanzado mucho, se puede emplear la quimioterapia antes de la cirugía.
  • Radioterapia: este tratamiento suele emplearse para tratar cáncer testicular de tipo seminoma, y permite utilizar rayos x, protones u otras fuentes de energía para destruir células cancerosas.
  • Inmunoterapia: tratamiento que permite ayudar al sistema inmunitario del paciente a destruir células cancerosas que se han “escondido” en el mismo sistema inmune.

¿Cómo será mi vida después del cáncer de testículo?

Una duda frecuente que pueden llegar a tener las personas que están por vivir una cirugía para el tratamiento de cáncer de testículo es sobre las secuelas de este procedimiento, señala el Dr. Bolio.

La realidad es que directamente después de la cirugía no habrá efectos adversos para su vida, esto debido a que, en general, únicamente se extraerá un solo testículo y el otro testículo, que se deja en su lugar, realizará la función de producir testosterona y espermatozoides. Así que la única alteración será estética y esto se podrá solucionar con una prótesis.

Sin embargo, es importante tomar en cuenta que estamos hablando de cáncer y es posible tener que realizar alguno de los otros tratamientos ya mencionados, a estos se les conocen como tratamientos adyuvantes y cada uno tendrá sus secuelas particulares, que en términos generales son controladas y llevaderas.

Algunas de estas secuelas incluyen la pérdida de cabello, cambios en el gusto u olfato, problemas en la piel, entre otros que, con frecuencia, una vez terminado el tratamiento, serán reversibles.

Otro elemento importante a tener en cuenta, principalmente para aquellos hombres que están buscando tener una familia, es que, aunque extirpar un testículo no causará infertilidad, sí puede pasar que con la quimioterapia se afecte la producción de esperma durante unos pocos años, por este motivo, si está en planes la idea de tener un hijo o hija en el próximo par de años, se recomienda realizar congelación de esperma previo a la quimioterapia.

Para concluir, el Dr. Bolio indica que, aunque el cáncer de testículo representa solo entre el uno o dos por ciento de los cánceres en general, es importante detectarlo a tiempo, ya que es potencialmente curable.

Para esto debemos hacer a un lado la idea de pena o vergüenza tanto de realizar tacto de manera frecuente a los testículos, así como de asistir al médico en caso de percibir que algo no es normal. De esta manera se podrá atender de forma inmediata en caso de ser cáncer y, en caso de no serlo, se podrá atender la causa de los signos de alerta.

En el Centro Médico ABC, a través del área de Medicina Interna, podrás recibir atención especializada con médicos urólogos; pero en caso de tener diagnóstico de cáncer de testículo, el Centro de Cáncer da atención especializada y cuenta todos los tratamientos y atención posterior para lograr un buen estado de salud.

Fuente: eleconomista

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