Siete comportamientos que nos alejan de los demás

Cómo actuar ante los comportamientos que nos irritan

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Al igual que existen toda una serie de conductas prosociales, entendidas estas como comportamientos que favorecen y promueven los vínculos sociales, tengan una intención altruista o no, también existen conductas que nos alejan de los demás que generan rechazo hacia nosotros, también existen una serie de comportamientos que detestamos de los demás. Nos suelen sacar de quicio conductas por las que sentimos ridículo o vergüenza ajena, que nos incomodan o que intuimos pueden incomodar a otras personas.

¿Cómo actuar ante comportamientos que nos irritan?

1. Llegar tarde
Cada vez que alguien llega tarde está faltando el respeto a tu tiempo. La sensación de que nos desordenan la agenda y nos hacen perder el tiempo, suele desquiciar a más de uno.

Ante la impuntualidad puedes optar por varias acciones. Si se trata de alguien que habitualmente es impuntual, no le esperes ni un minuto. Vete, empieza la reunión o haz lo que hayas acordado a la hora en punto. Cada vez que le esperas, refuerzas su impuntualidad y aprende que los demás le esperan. En cambio, el día que llegue a su hora, agradécele su esfuerzo. A pesar de que pienses que es su obligación, a muchas personas impuntuales les cuesta la vida organizarse para conseguirlo. Así que un “gracias por llegar en punto” hará que se sienta bien y tenga ganas de volver a repetirlo. Ojo, no se lo digas con ironía.

Si se trata de alguien que habitualmente llega a su hora, solo tienes que preguntar y tratar de ser compasivo y empático con sus circunstancias. A todos nos puede pasar.

2. Yoísmo
“Es que a mí, pues yo, pues a mí me, anda que a mí…” Las personas que solo hablan de ellas mismas o que cuando les cuentas algo tuyo te interrumpen para contar que a ellas les ha ocurrido lo mismo, pero mucho peor o les ha dolido mucho más o ha sido más grave que lo tuyo, te roban tu momento especial, tu momento de desahogo. Siempre están en el centro de todo y les encanta sentirse protagonistas.

La mayoría de las veces no es malintencionada, ni siquiera intencionada, estas interrupciones se han convertido en un hábito en sus vidas y no empatizan con el corte de tu exposición, porque para ellas su momento está por encima del momento de cualquiera. Con la misma naturalidad con la que ella interrumpe, haz tú lo mismo con educación. “Permite que termine de contar lo que me ocurrió y luego me cuentas tú lo tuyo, gracias”.

3. Hablar mal de otras personas
Si tienes en tu grupo una persona que habla mal de otros delante de ti también lo hará de ti cuando tú no estés. Es una falta de valentía criticar o juzgar a las espaldas. Y no deberías permitirlo. Es importante sacar la cara y defender a los que no están, incluso si tú estas de acuerdo con el contenido de la crítica.

Si vives una situación así, pide amablemente a la persona que corte el contenido, que no te sientes cómoda escuchando comentarios sobre terceras personas. Normalmente, cuando cortamos estas conversaciones, las personas suelen darse cuenta de que no están siendo prudentes.

4. Hablar particularmente alto
Personas que solo hablan a voces, que dan voces, que tienen un tono y un volumen irritantes, que gesticulan o se expresan de forma histriónica, no facilitan una conversación apacible. Tenemos las voces tan normalizadas en nuestra sociedad que a veces ya ni nos llaman la atención. A mí la gente que habla alto o que da voces me exaspera. Es una manera muy violenta de relacionarse. Y si no te quejas y lo permites, la otra persona lo convierte en costumbre.

Cuando griten o hablen en volumen alto, hazle saber a esa persona. “Me estás hablando muy alto, es incómodo seguirte así la conversación”. Parece obvio, pero muchas de estas personas ni siquiera son conscientes del volumen con el que se expresan. Si te estuvieran gritan intencionadamente, como puede ser durante una discusión, puedes decir algo así como “¿Te das cuenta de que me estás gritando?”. Si aun así continua con ese volumen y agresividad, corta radicalmente la conversación y di que no hablarás en esas circunstancias.

5. Transmitir noticias negativas, pesimismo
Evitamos estar con personas que monopolizan las conversaciones con noticias negativas, que anticipan todo lo negativo que puede pasar, porque terminamos cargados de negatividad con este tipo de noticias. Hay personas que se recrean en lo catastrófico, las enfermedades, los divorcios, los despidos, los accidentes, los fallecimientos… Te lo cuentan como si contaran lo más interesante del mundo y al final terminas pensando que el mundo en el que vivimos es hostil, infame y cruel… cuando no es así.

A estas personas sencillamente hay que invitarlas a cambiar de conversación. Les podemos decir que ya somos conocedoras de todo ese horror, pero que preferimos hablar sobre otros temas más alegres.

6. Las personas que se cuelan
Nos desesperan las personas jetas. Ellas se ven como las listas “ahora que nadie se da cuenta…mira que huequecito me encuentro para colarme de toda la fila”. Y con su cara de hacerse las despistadas, se saltan la espera de muchos otros. Si son conocidas y amigas tuyas, además te incitan desde el humor, buscando tu complicidad para no sentirse ellas fuera del “sistema”.

Dile a la persona con amabilidad que la cola empieza más atrás y que a ti gusta respetar a las demás personas y a respetarte a ti. No hace falta que mires mal o la hagas sentir mal. No des más explicaciones, solo indícale cuál es el puesto a ocupar. No se trata de dar lecciones de vida a alguien que a la mínima oportunidad volverá a repetirlo, solo se trata de hacer respetar el tiempo y el turno.

7. Las personas maleducadas
Los hay que escupen, que comen con la boca abierta, que tiran pañuelos usados al suelo, que curiosean el móvil mientras tratas de explicarle algo o los que se comportan de forma poco cívica. No hay nada más desagradable que relacionarte con una persona maleducada. La educación permite tratarnos con cordialidad.

No siempre podrás controlar la conducta maleducada de la gente con la que te vas a encontrar por la vida, porque no tendrás la confianza suficiente como para hacerlo y tampoco puedes arriesgarte a que te contesten mal o te intimiden. Pero sí puedes alejarte y dejar de tener contacto con aquellos que no se comportan conforme a tus valores. Pon distancia física o mental.

Nadie es perfecto y no podemos apartar de nuestra vida a cada persona que hace algo que nos molesta. Pero sí podemos de forma educada tratar de que cambien aquello que es irritante.

Fuente: ABC

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