Subcontratación, una solución a la brecha de competencias laborales

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Los veloces cambios tecnológicos han modificado sustantivamente el mundo del trabajo. Uno de los grandes problemas que se han derivado de este proceso es el de la brecha de competencias laborales: las empresas requieren cada vez personal más preparado, con habilidades específicas, mientras que los trabajadores necesitan actualizarse permanentemente y adquirir conocimientos profesionales que con frecuencia ni siquiera la educación superior les brinda.

De acuerdo con Gartner, consultoría especializada en tecnologías de la información, únicamente el 20% de las personas en el mundo posee los conocimientos indispensables para su vida laboral presente y futura. Esto significa que 80% de los trabajadores deberán recibir a lo largo de su vida profesional alguna capacitación si pretenden desempeñar adecuadamente sus actividades. Por otra parte, 70% de los profesionistas actuales no domina satisfactoriamente las habilidades que la transformación digital les exige.

Los líderes empresariales de todo el mundo saben que para que sus negocios resulten competitivos requieren atravesar un proceso de digitalización. Por este motivo resulta indispensable superar la brecha de habilidades y competencias que hoy pesa sobre la gran mayoría de la clase trabajadora.

Desafortunadamente, México no constituye ninguna excepción, ya que en nuestro territorio, según estudios de TallentiaMX, de los escasos 20 millones de connacionales que están inscritos ante el IMSS, 63% no tendrá ninguna capacitación laboral en toda su vida. A esto debe añadirse la economía informal, que, de acuerdo con el Inegi, en el 2018 significó una cuarta parte del PIB nacional. En ella no abundan ni la digitalización ni la capacitación de ningún tipo. La misma institución señaló, en su censo del 2019, que 95.7% de los establecimientos no utiliza Internet para sus compras o ventas. La brecha tecnológica y económica del país amenaza con incrementarse conforme los inevitables procesos tecnológicos continúen sustituyendo empleos.

Para superar este obstáculo, con el propósito de asegurar que la educación sea capaz abastecer satisfactoriamente al mercado laboral, es indispensable que el Estado elabore e implemente políticas públicas y que las instituciones educativas modernicen permanentemente sus planes de estudio. Al mismo tiempo, las empresas requieren detectar estratégicamente cuáles son las habilidades críticas que necesitan, y deben brindar a sus empleados las herramientas para que enfrenten tales retos. Complementariamente, estamos obligados a buscar otras alternativas que coadyuven a la solución que la actualidad demanda. El futuro del trabajo es, en buena medida, el futuro.

Sin lugar a dudas, la subcontratación profesional y responsable es un modelo que contribuye a salvar la brecha de competencias laborales anteriormente descrita. La tarea de las empresas que se dedican a la tercerización consiste justamente en administrar el talento humano de los trabajadores para que desempeñen adecuadamente sus labores. Por este motivo, ofrecen con regularidad capacitación especializada, tendiendo un puente entre las necesidades del mercado laboral y las competencias de los trabajadores.

No es casual que, en México, aunque la subcontratación atraviesa transversalmente todas las actividades económicas, ésta se desarrolle principalmente en sectores como la maquila electrónica en Tijuana o la industria aeroespacial en el Bajío, labores que por su alto grado de especialización son particularmente receptivas a las transformaciones de los cambios e innovaciones tecnológicas.

Por este motivo, debe incentivarse la subcontratación responsable. Es un esquema laboral que contribuirá a solucionar el déficit de habilidades y competencias. No recurrir a él provocaría a la larga un incremento de la dependencia económica, tecnológica y laboral que nuestro país ha padecido desde hace más de cinco siglos. En consecuencia, incentivar el outsourcing y el arribo de nuevas tecnologías mejorará las condiciones de vida de los mexicanos.

Fuente: Eleconomista

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