El 38% de las mujeres embarazadas o lactantes tiene miedo de ir al dentista

Consideran que puede ser dañino para su bebé

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Aunque ir al dentista no suele ser una visita de gran agrado para un paciente, el temor en el caso de las mujeres embarazadas o que dan el pecho se ha visto acrecentado con la llegada de la pandemia. Así lo declaran el 38% de las mujeres embarazadas o que dan el pecho declara no haber acudido al dentista tras el confinamiento por miedo a un posible contigo de Covid-19. Este es uno de los datos extraídos de una encuesta realizada a nivel nacional por Vitaldent para su campaña ‘Pierde el Miedo’ con el objetivo de averiguar las razones por las que la población teme acudir a la consulta dental y combatirlas para que las mujeres españolas que están embarazadas o dando el pecho cuiden su salud bucodental con tranquilidad.

En este sentido, entre las mujeres encuestadas que no acuden al dentista por temor a un posible contagio, el estudio revela que las principales razones son desconfianza en los protocolos de limpieza y desinfección (79%) y la cercanía doctor-paciente durante los tratamientos (64%). En cuanto a la parte de la visita que más inquietud les producía destacan los tratamientos realizados en el gabinete del dentista (57%), seguidos de la sala de espera (39%) y, en menor medida, la recepción (4%).

Sin embargo, entre las mujeres encuestadas que aseguran haber acudido al dentista tras el confinamiento (33%), el 39% declara haber tenido miedo por riesgo de contagio durante la visita por no sentirse suficientemente protegido, principalmente durante los tratamientos realizados en el gabinete del dentista (43%). En este caso, de nuevo destacan la desconfianza en los protocolos de limpieza y desinfección (64%) y la falta de EPIS (50%) como principales causas, seguidas de la cercanía doctor-paciente durante los tratamientos (43%).

En este sentido, Gustavo Camañas, coordinador de Odontología General de Vitaldent, quiere transmitir un mensaje de tranquilidad al asegurar que «somos conscientes de la importancia que, ahora más que nunca, tiene garantizar la máxima seguridad y protección de pacientes y equipos de clínica. Por eso, si los protocolos de seguridad e higiene con los que siempre hemos trabajado ya eran exigentes antes de esta pandemia, el Covid–19 ha hecho que los reforcemos aún tanto a través de los Equipos de Protección Individual (EPIS) como con aquellas barreras o elementos físicos y ambientales que minimicen el riesgo de contagio y garanticen la seguridad de todos». Explica que es una época en la que cuidar de nuestra salud es más importante que nunca: «debemos recordar que acudir a la consulta dental es un aspecto clave a la hora de prevenir enfermedades bucales que pueden llegar a derivar en otras más graves. Y es que, numerosos expertos señalan que existe una estrecha vinculación entre salud bucodental y salud general».

Radiografías, ¿si o no?

Más allá del temor al Covid-19, el 34% de las mujeres embarazadas o dando el pecho encuestadas aseguran tener miedo a ir al dentista, principalmente por tener que hacerse una radiografía dental (68%), porque consideran que puede ser dañino para su bebé (49%) y porque temen que la anestesia sea perjudicial para su bebé y postergan intervenciones no urgentes (74%).

En general, a 9 de cada 10 mujeres embarazadas o que dan el pecho (90%), les preocupa su salud bucodental por el hecho de estar o haber estado embarazadas, debido a que los cambios hormonales pueden provocar caries, gingivitis e inflamación y sangrado de encías.

Entre otros motivos, aseguran que sienten miedo por la anestesia (81%), el dolor que les produce (78%), teniendo también miedo a la incomodidad (73%), las agujas (70%) y las facturas económicas (65%). En cuanto a los tratamientos más temidos por las mujeres embarazadas o que dan el pecho, destaca la implantología y prótesis dentales (24%), seguido de las endodoncias (22%) y las limpiezas bucales (22%).

Por otro lado, el 23% asegura sentir nerviosismo o inquietud cuando acuden al dentista, siendo de nuevo el dolor lo que más nerviosismo les produce (88%); mientras que el 24% de las mujeres embarazadas o que da el pecho, afirma que la sala de espera del dentista les produce temor o tensión. De éstas, el 100% afirma que se debe principalmente al ruido de fondo de aspiradores y otros materiales cuando están en la sala de espera, mientras que el 92% asegura que les incomoda el olor de productos de higiene característico de las clínicas.

Una vez fuera de la consulta dental, el miedo tampoco desaparece del todo. Dentro de toda la población española, son las mujeres embarazadas o lactantes las que en mayor medida sienten nerviosismo (20%) o tienen miedo (34%) a la evolución del tratamiento cuando se machan a casa. Esto se debe, principalmente, a la preocupación por que no haya salido bien el tratamiento o la intervención (95% en el caso de aquellas pacientes que sienten nerviosismo, y 92% en aquellas que sienten miedo), sentir dolor (86%, 89%), que sea necesario retocar algo (68%, 86%) y tener que realizar pagos adicionales (86%, 86%).

La información, clave para combatir el miedo

El 85% de las mujeres embarazadas o que dan el pecho que asegura que sienten miedo declara que les reconfortaría recibir más información por parte del doctor, higienista o auxiliar sobre el tratamiento o el nivel de dolor o molestia que van a experimentar; aumentando este porcentaje hasta el 92% entre las encuestadas que declaran sentir inquietud o nerviosismo en la sala del dentista, indicando también que les gustaría recibir más información y tranquilidad por parte del doctor o auxiliares.

Además de la información sobre el tratamiento y su desarrollo, aproximadamente un tercio de las mujeres embarazadas o lactantes encuestados afirman que se sentirían con menor miedo o estarían más tranquilas para ir a la clínica si en ella les pusieran sedación consciente antes del tratamiento (30%) o música relajante (26%). En menor medida indican que se sentirían mas tranquilas si intensificaran los aromas en la clínica (21%), con gafas de realidad virtual (17%) y que los uniformes del equipo médico sean más informales (4%).

Fuente: ABC

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