Especialista plantea atender las descargas con nutrientes y propone una planta piloto para probar un tratamiento en cinco días.
CANCÚN, MX.- El crecimiento desmedido del sargazo en el Caribe no debe abordarse únicamente desde la recolección de la macroalga, sino desde las condiciones que favorecen su proliferación, entre ellas el manejo de las aguas residuales, planteó el ingeniero Guillermo Alvarado, quien lleva dos años estudiando el fenómeno.
El especialista en ingeniería química petrolífera y biotecnología verde sostuvo que las descargas de aguas residuales con tratamiento insuficiente aportan nutrientes como nitrógeno, fósforo y potasio al ambiente marino, lo que genera condiciones favorables para el crecimiento excesivo de algas.
De acuerdo con Alvarado, Quintana Roo trata alrededor de 65 por ciento de sus aguas residuales, pero considera que ese porcentaje no significa que el tratamiento sea suficiente para las condiciones particulares de las zonas costeras. El 35 por ciento restante no recibe tratamiento, mientras que parte del volumen tratado requeriría procesos adecuados para evitar que los nutrientes lleguen al océano.
El ingeniero rechazó que el sargazo deba entenderse únicamente como un fenómeno asociado con el cambio climático o como una macroalga que llega de otras regiones. A su juicio, el problema también está relacionado con las actividades humanas en las zonas costeras y el manejo de los residuos líquidos.
Como parte de su propuesta, planteó seis acciones para enfrentar el problema, entre ellas mejorar el tratamiento de las aguas residuales y recuperar zonas forestales con especies endémicas.
En entrevista con Capital Noticias señaló que durante las últimas tres décadas se han deforestado, en promedio, unas mil 900 hectáreas de manglar cada año, situación que también modifica el equilibrio ambiental de la región.
Alvarado consideró que la estrategia debe ir más allá de retirar el sargazo de las playas. Explicó que convertirlo en materia prima para fabricar bloques, biocombustibles u otros productos puede resultar costoso debido al precio que implica extraerlo del océano, además de que su aprovechamiento posterior no evitaría que continúe reproduciéndose. Por ello, propuso desarrollar una planta piloto con capacidad inicial de unos 200 mil litros para probar un sistema de tratamiento de aguas.
Según explicó, la efectividad podría comprobarse en un periodo de cinco días mediante análisis realizados por laboratorios ambientales certificados de Quintana Roo y, posteriormente, evaluar la posibilidad de escalar el proyecto a nivel estatal.
El investigador señaló que su propuesta ya comenzó a ser presentada a representantes del sector industrial y que también busca establecer contacto con las autoridades encargadas de atender el fenómeno. Consideró que el reto para el Caribe no consiste solamente en retirar toneladas de sargazo cada temporada, sino en reducir las condiciones ambientales que favorecen su crecimiento.
Fuente: NC








