Italia se incauta del mayor alijo de anfetaminas del mundo: 14 toneladas de droga para invadir Europa

La Policía perfora cilindros que esconden en su interior 84 millones de anfetaminas, con un valor estimado de más de 1.000 millones de euros, cuyo objetivo es la financiación del Daesh y sus operaciones terroristas

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El Daesh no muerto sigue golpeando y necesita dinero que obtiene en buena parte de la droga. La Guardia di Finanza de Nápoles se ha incautado en el puerto de Salerno de una montaña de droga de ese grupo yihadista. Concretamente, el Daesh se disponía a invadir a Europa con un río de droga: 14 toneladas de anfetaminas, 84 millones de tabletas con el logotipo ‘captagón’, producido en Siria por el Daesh, con un valor de mercado superior a los mil millones de euros.

Se trata del más impresionante secuestro de anfetaminas en el mundo. Con el fin de que los escáneres detectaran la droga, estaba escondida en tres contenedores, en cilindros de papel para uso industrial y entre multiplicadores de velocidad para motores, dirigidos a una empresa con sede en Lugano (Suiza), registrada por nombres italianos, sobre los que investiga ahora la policía. En cada uno de los cilindros, de dos metros de alto y 140 centímetros de diámetro, había 350 kilos de pastillas.

Para gestionar este tráfico, un importante clan de delincuentes estaba ya listos para colocar drogas en los mercados de todo el continente.

La primera pista sobre la droga la tuvo la policía italiana hace meses, al descubrir el primer paquete de anfetaminas escondido malamente entre camisetas con marcas falsificadas en el puerto de Salerno, a 54 kilómetros de Nápoles. Ese descubrimiento puso en guardia a la policía italiana. No era un paquete que llegaba casualmente. Se trataba de «ropa de gimnasia», destinado a Libia, por mediación de una empresa suiza. Cada pastilla de anfetamina estaba marcada con dos semicírculos, el símbolo con el que el Daesh distingue su droga, el “captagón”, una anfetamina muy vendida en Oriente Medio.

El grupo yihadista lo distribuye a los terroristas en sus ataques para inhibir el miedo y el dolor, y entre los civiles porque no hace sentir la fatiga. El mismo tipo de pastillas se encontró en las casas refugio de los terroristas que cometieron el atentado contra el club Bataclán en París, en la noche del 13 noviembre 2015. Durante años han sido una de las principales herramientas utilizadas para financiar la lucha de los yihadistas. En el pasado mes mayo, seguidores del grupo yihadista golpearon diferentes provincias de Irak. Se comprobó que eran ataques de células durmientes del Daesh, con la pretensión de reconstituirse en Siria y en Irak. Era un aviso, confirmado por la inmensa cantidad de droga descubierta en Salerno, de que el grupo yihadista no ha muerto, sino que trata de reorganizarse, utilizando la droga para financiar el Daesh y sus operaciones terroristas.

Fuente: ABC

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