No hay más violencia, solo más homicidios

Si bien el título de esta columna no es textual de lo que dijo el día de antier el presidente de la República

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Si bien el título de esta columna no es textual de lo que dijo el día de antier el presidente de la República en su conferencia mañanera, tampoco se aparta de su esencia, que no es otra cosa más que jugar con la semántica, la retórica, los eufemismos y obviamente los otros datos.

Para quienes nos hemos dedicado a analizar y resolver el fenómeno de la violencia durante muchos años al frente de instancias de seguridad pública a nivel nacional y estatal, no existe otra forma de medir la violencia que los homicidios dolosos, los feminicidios y en menor grado las lesiones dolosas.

Para esta administración también lo era hasta antes de que las cosas se complicaran y la mejor prueba de ello es que desde antes de que tomaran posesión y diseñaran su estrategia de seguridad, acudieron a Ciudad Juárez para tratar de copiar el modelo conocido como “Mesa de seguridad”, cuya metodología tenía como eje central el indicador de homicidios dolosos.

Pero para no ser obvios, en vez de ponerle “Mesa de seguridad” a secas, le agregaron el texto “para la construcción de la paz” y eliminaron el componente de la sociedad civil organizada que aportaba información ciudadana pero significaba una fuerte presión social y mediática, sin embargo sus criterios de medición se mantuvieron, siendo estos las cifras absolutas, tasas por cada 100 mil habitantes, patrones y tendencias del homicidio doloso en cada una de las 266 regiones en que dividieron al país, además de un análisis a nivel estatal y nacional que frecuentemente presentan en la conferencia mañanera del titular del ejecutivo desde Palacio Nacional.

Es más, sus gráficos e indicadores siguen siendo los mismos, solo cambia la interpretación de los datos, midiendo solo aquellos “picos”, “valles” y tendencias que más le favorecen, aunque en cifras absolutas los datos sean poco favorables.

Lo único que no pudieron copiar fueron los resultados, ya que en solo año y medio (2010-2011) los homicidios dolosos se redujeron en 80%, lo cual quiere decir que cuando buscas soluciones y no pretextos o culpables, las cosas pueden suceder.

Atacar al mensajero y acusar a los neoliberales de la violencia en que se encuentra inmerso el país no te quita lo incompetente, tal vez permite ocultarte por un momento pero tarde o temprano la ciudadanía te descubrirá y la historia, esa que quisiste cambiar,  te juzgará.

Mientras nacional e internacionalmente no exista otra forma de medir el nivel de violencia de una demarcación territorial, sea colonia, presidencia municipal o alcaldía según sea el caso, entidad federativa o país, seguirán utilizándose los homicidios dolosos o intencionales, así lo haga el Gabinete de seguridad del gobierno federal, el Sistema Nacional de Seguridad Pública, con la desventaja de que no toma en cuenta la “cifra negra” y solo se basa entre el 6% y 7% de los delitos que se cometen a nivel nacional o bien el INEGI con su censo nacional en materia de defunciones, aunque los datos lleguen casi un año después y algunos de ellos maquillados.

La otra forma de aproximarse al fenómeno de la violencia como la registrada a inicios de semana en Zacatecas, es a través de las encuestas sobre percepción de inseguridad que realiza el INEGI, una de carácter urbano en las 90 principales ciudades del país (incluye Alcaldías de la Ciudad de Mexico) que es la ENSU y la otra con cobertura nacional que es la ENVIPE, pero no deja de ser una forma subjetiva de medir el fenómeno; no está mal solo que no es suficiente y no es recomendable para elaborar políticas públicas, estrategias, programas o líneas de acción, a menos que se les agreguen datos duros como la incidencia de homicidios dolosos, que para bien o para mal en este sexenio acumulan 186 mil 206, cantidad mayor a las de las administraciones de sus villanos panistas favoritos juntas.

Parafraseando al propio presidente de la República y su gusto por el beisbol, “contra la base por bolas no hay defensa” y esta ventaja competitiva se la han otorgado a las bandas criminales que según esta administración se formaron en el periodo neoliberal y son las que cometen los homicidios. Una reflexión objetiva y un ejercicio de autocrítica básica los sacaría de esta confusión, si no fuera así, que alguien les diga que ya estamos al “cuarto para las 12”; que el tiempo se agotó y el tobogán solo te lleva hacia abajo.

POR FACUNDO ROSAS R.

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